Ciudadanos (C’s)

Creo llegado mi momento de hablar. Hablar desde la transparencia que da el conocimiento y para rebatir argumentos falseados que, a título de campaña de desprestigio individual y colectiva, se están prodigando contra la entidad de este partido político desde algunos medios que ofenden el sentido común de quienes, desde dentro y cumpliendo el precepto informativo de contrastar datos y opiniones, venimos cotejando cómo una sola fuente interesada y tendenciosa campea impunemente divulgando falacias con el cariz de injurias, calumnias, atentados contra el honor e invasión de la privacidad.

Ninguna formación política está libre de que se cuelen en su estructura personajes inadecuados, con intereses espurios que nada tienen que ver con el ideario deontológico, y sí mucho con intereses individuales por las poltronas que aseguran dinero y poder. Personalidades nocivas que ignoran el principal objetivo moral de “servicio al pueblo”.

Suele suceder que un exceso de ambición personal se vea decepcionada por un resultado electoral que no la satisfaga. La expectativa frustrada da paso a una agresividad que se traduce en malevolencia hacia todo lo que le rodea. Se crea un núcleo focalizador que aglutina a su alrededor a los más maleables por mediocres para configurar una minoría tóxica como un pequeño reino de taifas. Un tumor insignificante que debe ser extirpado.

En aplicación de los estatutos que definen la disciplina interior del partido, se debe depurar a los insurrectos que han incurrido en traición a los principios que juraron para afiliarse y/o postularse como cargos de responsabilidad.

También, desde la cúpula dirigente se debe asumir la decisión de contrarrestar la complicidad de aquellos profesionales de la comunicación que incurren en tergiversar la veracidad, derecho fundamental de la opinión pública, y actuar en consecuencia en los casos extremos donde se haya vulnerado la Ley.

El paradigma de lo aquí expuesto sigue en vigor en la circunscripción canaria de C’s, donde un magnífico equipo titular, legítimamente electo y/o designado, desarrolla sus funciones con la eficacia, ilusión y transparencia inherentes a sus principios éticos, preparación intelectual y capacidad de gestión.

Pero este cuerpo saludable adolece de un quiste interno demasiado activo. Localizados nombres, apellidos y reprobables actuaciones de los elementos patógenos, solo queda aplicar el tratamiento adecuado por motivos de salud.

El gran mérito de esta cúpula local y del resto de militantes leales a la noble causa asumida con voluntad y valentía radica no solo en la eficacia de su trabajo oficial, sino también en el esfuerzo añadido para contrarrestar las asechanzas externas, desde donde se prodigan maledicencias, falsas acusaciones de mala praxis y declaraciones negativas infectadas de envidia y animadversión mal contenida.

Pero de mayor intensidad y gravedad son los ataques internos de índole personal. Aquellos que proceden del reducido grupo sumergido cuya intención, una vez depurados, es fundar un nuevo partido porque ya tienen el acta de consejero o concejales [sic]. Todo ello alimentado por una parte de la oposición y en connivencia aplaudida con determinados tertulianos y superficiales comunicadores movidos por afectos y aversiones.

No debe pasar inadvertida la posible imputación penal por el contenido de algún artículo publicado y divulgado en las redes, y los comentarios acusadores y ofensivos, sin base razonada, a base de juicios temerarios que afectan gravemente al honor de las personas (las ya mentadas injurias, calumnias, amenazas, injerencias en la privacidad), son presuntos delitos tipificados en el Código Penal.

Por mi parte, suplicar a los medios y periodistas ejercientes que asuman la objetividad que merece la opinión pública. Y, por favor, contrasten la veracidad de cualquier testimonio aislado para evitar daños colaterales de los afectados.

Carlos Castañosa

http://elrincondelbonzo.blogspot.com

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