‘Cienciología: Hollywood y la prisión de la fe’

Cienciología

“Cienciología: Hollywood y la prisión de la fe”

Todo lo que la Cienciología no quiere que sepas

En 2003 el director y guionista estadounidense Paul Haggis (Crash, Million Dollar Baby) se ‘vengaba’ al declarar públicamente su rechazo y consecuente abandono de la Iglesia de la Cienciología por su oposición al matrimonio gay. Las dos hijas de Haggis son lesbianas y a pesar de su estrecha relación con el culto durante muchos años no podía tolerar una restricción tan severa a la felicidad de sus hijas.

A raíz de estas declaraciones el periodista Lawrence Wright publicó su primer artículo acerca de la Cienciología. Éste sería el punto de partida de varios años de investigación que concluirían con la publicación de Cienciología, Hollywood y la prisión de la fe. La obra analizaba de manera meticulosa la historia de este popular culto y el ascenso de su nuevo líder: David Miscadvige.

La obra no tardó en convertirse en un best seller en todo el mundo, algo que no sentó nada bien a las altas esferas de la Cienciología y a los seguidores de este culto. Pero la polémica no había hecho más empezar. Años después el documentalista Alex Gibney (La mentira de Lance Armstrong, Steve Jobs: Man in the machine) convertiría las investigaciones de Wright en una película y conseguiría destapar la verdad de la Cienciología a través de la gran pantalla.

Los secretos más oscuros de la Cienciología

Con Cienciología, Hollywood y la prisión de la fe quedaba al descubierto la parte menos conocida de un culto que en muchos países ha sido reconocido como religión (Argentina, Estados Unidos, España…) y que en otros ha sido penalizada como “estafa en banda organizada” (Francia o Rusia, entre otros).

Al igual que Wright hizo con su libro, Gibney destaca la parte más oscura de la organización y los preceptos por los que se rige esta doctrina. El artífice de este sistema de creencias y enseñanzas fue Lafayette Ronald Hubbard, escritor estadounidense de ciencia ficción que, tal como plantea el documental, en algún momento de su vida (allá por 1950), se dio cuenta de que la única forma que tenía de hacerse rico era inventando una religión.

A juzgar por los resultados, no le fue nada mal. A pesar de que le costó varias décadas conseguir que Estados Unidos reconociera la Cienciología como religión (hecho que se produciría en 1993 y varios años después de la muerte de su fundador). De esta manera obtenía un estatus especial que, entre otras cosas, libraba a este organismo del pago de impuestos. Para entonces L.R.Hubbard ya había recaudado una considerable cantidad de fondos consiguiendo los recursos suficientes para hacerse con imponentes infraestructuras, lujos, regalos y convenciones multitudinarias con las que extender su doctrina más allá de los límites de Estados Unidos.

Pero, ¿qué es lo que no se ve de la Cienciología? Más allá de las caras famosas y de sus supuestos buenos propósitos en la búsqueda de una sociedad sin guerras, sin violencia y sin maldad, tal como lo plantean Wright y Gibney en su documental lo que hay es un complejo entramado empresarial erigido sobre el fraude, la mentira y la coacción. Los testimonios que se pueden escuchar en este documental son sobrecogedores y se fundamentan en un meticuloso trabajo periodístico que hacen de la película una pieza imprescindible de este género cinematográfico.

Celina Ranz Santana

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