Chintamani, la piedra de los deseos

ChintamaniDel cielo cayó un cofre con cuatro objetos sagrados. Uno de ellos era una piedra capaz de mostrar el pasado y el futuro y de cumplir la voluntad de quien la poseyera.

Lha Thothori Nyantsen, rey que gobernaba en el Tibet en el momento en el que se produjo la caída de dicho cofre, no comprendía la trascendencia de los objetos que habían aparecido en su interior, pero los custodió con devoción durante varios años hasta que su secreto fue revelado por dos viajeros extranjeros que llegaron hasta la corte. Estas reliquias contenían la ‘ley universal de la naturaleza’ que en la religión budista se conoce como ‘dharma’.

Dentro de esta religión, la piedra de Chintamani es una especie de joya o gema con una inscripción que dice ‘om mani padme hum’ un mantra que puede hacer que el que lo recite, a través de la meditación, pueda alcanzar la sabiduría de Buda y su verdad.

También en el hinduismo hay referencias a esta piedra a través de otros mantras que igualmente permiten alcanzar un grado superior de sabiduría. Pero probablemente la más reciente fama de este objeto con tintes tanto religiosos como esotéricos proviene del relato del artista, filósofo y viajero ruso Nicholas Roerich, cuyas experiencias en el Tibet le llevarían a entrar en contacto con ‘La Hermandad Blanca’, que supuestamente le reveló los misterios de esta piedra mágica y le encomendó la misión de transportarla por el mundo para sembrar la paz antes de devolverla a sus dueños en Shambala, el reino mítico que se esconde más allá de las montañas del Himalaya que para muchos es un lugar solo accesible a través de la mente.

El caso es que, según la información revelada por los seres que custodian esta reliquia –supuestamente los seres más evolucionados del planeta-, la piedra de Chintamani -tan pequeña como un dedo humano e inscrita con símbolos parecidos a runas- es un meteorito procedente de la constelación de Orión capaz de concentrar grandes cantidades de energía e irradiar la luz necesaria para combatir las malas energías que pretenden mantener a oscuras a la Humanidad. Pero Chintamani solo puede ser custodiada por los discípulos más puros pues se dice que tiene la capacidad de hacer realidad los deseos de quien la posee.

 

 

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