Una chistera de oscuras razones

A nadie le convence el cambio de horario. A mediados de octubre, los últimos coletazos del verano y las primeras bocanadas de otoño nos dejan con el mal sabor de boca de unas tardes efímeras que comprimen la jornada. Sobre la utilidad o no del cambio existe mucha controversia y el ahorro de energía no parece una razón del todo convincente.