Castillo de Neuschwanstein, un refugio entre montañas

Castillo de NeuschwansteinUna media de 1,3 millones de personas visita anualmente el castillo que fue erigido como residencia del rey Luis II de Baviera, un monarca fascinado por su condición de rey.

Paul Verlaine llegó a decir de Luis II –‘El Inadaptado’- que fue “el único verdadero rey de este siglo”. Se refería sin duda a la fascinación del monarca hacia la institución de la Corona y a su empeño por mantener lo poético y lo idílico de su condición. Quiso forjar su propia historia y trascenderla tras la muerte, eligiendo una soledad que, en cualquier caso, no era compatible con sus obligaciones como rey. “Un eterno enigma quiero permanecer para mí y para los demás”, declaró en un momento de su vida, y mantuvo ese misterio hasta el final.

Este halo de poética que poco tenía que ver con sus funciones políticas se vio reflejado en las construcciones realizadas en Baviera durante su reinado. Una de ellas fue el ‘Nuevo Castillo de Hohenschwangau’, posteriormente llamado Castillo de Neuschwanstein.

Para su construcción se eligió un emplazamiento idílico, en el corazón de las montañas donde anteriormente, junto al imponente desfiladero de Pöllat y sobre los restos del antiguo castillo de Hohenschwangau, en el que el joven heredero a la Corona solía jugar durante su infancia. La reconstrucción debía realizarse en ‘el estilo más puro’ de los antiguos castillos alemanes y en base a las fantasías de Luis II, que antepuso las cuestiones estéticas a los aspectos defensivos de la que habría de convertirse en su residencia.

El 5 de septiembre de 1869 se colocó la primera piedra de ‘El Nuevo Castillo’, una complejísima obra en lo alto de una montaña, lo que la hacía particularmente difícil desde el punto de vista técnico. Luis II estaba convencido de que en un plazo de tres años podría trasladarse a su idílica residencia, pero lo cierto es que las obras no finalizaron hasta 1892 –con el rey ya fallecido- después de que el monarca realizara numerosas variaciones en el proyecto inicial.

Alrededor de 6.000 personas visitan a diario este castillo, sometido a constantes inspecciones ya que se encuentra en un terreno complicado, por lo que son frecuentes los problemas de conservación. Neuschwanstein está decorado con escenas de leyendas medievales y parece un auténtico castillo de cuento de hadas. Entre algunas de sus particularidades se encuentra la reproducción de la legendaria Sala del Grial, que fue integrada en el palacio cuando éste ya estaba construido, y sustituyendo a la Sala de las Audiencias para convertirse en el Salón del Trono, un monumento a la monarquía.

Pero a pesar de todos los esfuerzos por cuidar hasta el mínimo detalle de esta monumental obra, Luis II apenas pudo disfrutar de su gran castillo ya que falleció en extrañas circunstancias en 1886 en el lago de Stanberg, acompañado por el psiquiatra que había redactado el atestado de su incapacidad para gobernar.

 

 

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