Los avistamientos en Bardenas Reales

Bardenas RealesPronto se cumplirán 30 años de los extraños acontecimientos que tuvieron lugar el 2 de enero de 1975 en la localidad de Bardenas Reales, en Navarra. Aquella noche el cielo se iluminaría con una intensa luz roja que se iría desplazando muy lentamente hasta desaparecer por completo en la oscuridad.


Los soldados que se encontraban de guardia aquella noche en el polígono de tiro de Bardenas Reales –Navarra- no olvidarán el miedo que sintieron cuando una intensa luz de color rojo se fue aproximando hasta la torre principal del recinto. Lo que en principio fue considerado un inesperado ataque aéreo en mitad de la noche, fue desbancado por la cada vez más consolidada teoría de que aquello se trataba de un objeto volador no identificado que emitía una potente luz roja y que avanzaba con lentitud hacia la torre principal, a unos cinco kilómetros de distancia.

Cierre de la investigación

El militar de servicio, al comprobar que la luz se aproxima a la zona restringida, decide avisar a otros compañeros y al Cabo de Guardia. Los cinco testigos se sorprenden de la magnitud de esta luz cuyo origen aún no ha sido esclarecido. Ninguno de ellos es capaz de definir la forma concreta de aquel objeto que flotaba en el espesor de la noche. En apenas diez minutos, la luz, que había detenido su avance durante unos cinco minutos, se fue elevando verticalmente hasta desvanecerse por completo. Sin embargo, unos minutos después un nuevo objeto sobrevuela la zona militar. En esta ocasión emite haces de luz intermitentes de color blanco y ámbar y uno de los testigos asegura haber discernido entre los destellos la silueta del OVNI: una especie de taza invertida con luz en la parte superior y en la inferior.

 

El objeto desapareció sin dejar rastro y los testigos mantienen en silencio lo ocurrido aquella noche. Sin embargo, unos días después, en la madrugada del 5 de enero, el incidente volvería a repetirse con mayor intensidad. El soldado Martínez hacía guardia en la ya citada zona militar mientras escuchaba la radio. De repente, ésta comienza a emitir con interferencias. Apenas se oye nada. Martínez se dirige a la torre en busca de herramientas para arreglar el transistor cuando descubre un potente rayo detenido en lo alto de la colina. Durante más de media hora, el haz de luz vertical se mantendría visible para todos los presentes en el polígono de tiro se comunica a las autoridades pertinentes. Teniendo en cuenta lo sucedido hacía unos días, la situación en la zona es tensa: temen que algo esté a punto de invadir la zona militar protegida. Varios vehículos con militares armados abandonan los barracones para dirigirse hasta la colina. Aún desde la distancia, observan cómo las luces cambian de color y empiezan a moverse hasta que parece que un objeto toma tierra para luego impulsarse hacia arriba a una velocidad vertiginosa y perderse en la oscuridad de la noche. Cuando los soldados llegan al lugar en el que supuestamente se habría producido el despegue, encuentran una huella circular de unos 10 metros de diámetro en los que la hierba continúa ardiendo.

 

Poco más se supo acerca de estos avistamientos. El caso fue inmediatamente cerrado por el Teniente General Jefe de la Región y se prohibió que los militares hablaran de lo sucedido. La existencia de un cuerpo iluminado y en movimiento fue atribuida, según el informe oficial, a “el halo de La Luna, el destello de alguna estrella o de algún tractor cercano al atravesar alguna de las capas de niebla o de bruma intermitente pasaban sobre el Polígono, provocando un efecto óptico”, y se informó de que el fuego del día 5 de enero había sido provocado por cazadores furtivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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