Carta abierta a Eloy Cuadra

Estimado Eloy:

Un día duro. También ayer lo fue. No porque la vida nos trate mal, o que nos portemos como enloquecidos especímenes que merezcan la reprobación y rechazo de quienes están encaramados donde no debieran.

Somos pocos privilegiados los que podemos permitirnos pensar y decidir, analizar y decirlo,  opinar y obrar en consecuencia, plantar cara al poder instituido y sonrojarlo con argumentos y evidencias…

La indignación es sentimiento visceral que tiene mucho de principios morales; que pueden ser congénitos -en cuyo caso coincidimos contigo-, o adquiridos a través de vivencias -también compartidas-  que nos han premiado o castigado con episodios de agitación, aventura, riesgo,  o  con la elección  del “por dónde”.

Podemos asegurarte, amigo Eloy, que hoy has dado una gran lección. No nos iba dirigida especialmente, pero nos consta que, a quienes se la has dedicado, no están capacitados para asumirla… porque no les interesa, no saben, no les importas -en apariencia-, y eres una molestia porque les destapas su mediocridad.

Quizá pueda entenderse la brusquedad de esta carta si podemos  transmitir el profundo dolor social por tus testimonios recién vertidos, documentados y fehacientemente expuestos, sobre los terribles casos de maltrato sanitario sufrido por quienes más vulnerables son a la mala praxis de unos medios socio-sanitarios, pagados a alto precio por los de siempre: los ciudadanos; víctimas de todos los desastres sociales, políticos y económicos que nos asolan.

El Servicio Canario de Salud externaliza a la 6ª planta de La Quirón, antigua La Colina, la atención hospitalaria a enfermos derivados por falta de medios públicos.  Lamentable gestión y terribles  resultados.

Testimonios, denuncias, fotos, grabaciones, demoledoras imágenes en pantalla… pudiste mostrarlo en un medio  que  no te ha puesto proa ni mordaza, con el apoyo masivo de innumerables llamadas testimoniales en directo; todas en la misma onda, para corroborar tu declaración sin ambages.

Creo que nadie, con un mínimo de sensibilidad humanitaria, pudo reprimir  lágrimas de rabia ante tanta desolación.

Sin respaldo institucional a tamaño desafuero, anunciaste  que ibas a presentar la lamentable información recabada ante la consejería responsable de tanta negligencia, ¡Te esperaron con dos “lecheras” a la entrada  para intentar intimidarte! ¡Qué temeraria ignorancia! (Imaginamos el mal trago para los policías obligados a pedirte identificación… precisamente a ti. Eloy…)

No esperes nada de quienes te temen. Se esconderán e intentarán comprar “opinión pública” en contra tuya, como táctica previamente diseñada. Saben que solo alguien como tú puede estropearles el negocio o tambalear su poltrona. Y harán lo que sea para quitarte de en medio. No aflojes, porque siempre tendrás el respaldo de una mayoría que ellos pretenden silenciar. No te quepa duda, seremos muchos en acudir  siempre, allá donde haya Dignidad, y quien la defienda…

Sabemos, amigo Eloy, que te has ganado a pulso la animadversión de políticos de varios colores. Es la constatación de que lo “políticamente correcto” suele emparentar mal con la veracidad.  Las verdades que tú denuncias, sin contemplación ni concesiones  a nombres y apellidos, son un medio para localizar la entidad moral de quienes se sienten agraviados por tu crítica. Sin pretenderlo, pero te has convertido en fotógrafo de  las conciencias que se retratan por sí solas.

Esperamos y deseamos que, por esta vez, sepan resolver de inmediato este  grave problema que les has planteado.

Enhorabuena y gracias por estar aquí.

 

 

Ana Mendoza

Presidenta de la Asociación «Por la rehabilitación del Parque Cultural Viera y Clavijo»

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