Carmen Martín Gaite, la neorrealista española

Carmen Martín Gaite“Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. En todos los claustros, cocinas, estrados y gabinetes de la literatura universal donde viven mujeres existe una ventana fundamental para la narración” De su ventana a la mía

Las letras hispánicas le deben mucho a la obra de esta escritora salmantina que confesó haber comenzado a escribir cuando tan sólo tenía ocho años y que a lo largo de su carrera profesional se hizo con los galardones más importantes del país: el Premio Nadal, el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nacional de las Letras, entre muchos otros.

 

El 8 de diciembre de 1925 nacía en Salamanca la escritora Carmen Martín Gaite cuya importancia en el ámbito de las letras trasciende no sólo por sus aportaciones literarias en forma de novelas, relatos y ensayos, sino por sus interesantes estudios sobre literatura. Y es que la escritora se había licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca, donde conoció a otros importantes escritores de la época como Ignacio Aldecoa y Agustín García Calvo, creándose un enriquecedor círculo de intercambio literario.
Sin embargo, durante la primera infancia Carmen Martín Gaite no acudió al colegio. Su padre estaba en contra de la educación religiosa y en Salamanca resultaba complicado encontrar un buen colegio de enseñanza laica. De manera que Martín Gaite se educó en casa, con profesores particulares que supieron inculcarle la necesidad de adquirir nuevos conocimientos a través de la investigación. Ese carácter curioso que Carmen desarrolló durante los primeros años de su infancia se verían posteriormente reflejados durante su juventud en la que, ya licenciada, realiza numerosos estudios literarios y se doctora con la tesis Usos amorosos del XVIII en España. Por entonces ya colaboraba asiduamente en algunas publicaciones de Salamanca e incluso había hecho sus primeras incursiones en el mundo del teatro durante los años como universitaria.
En 1948 se licenció también en Filología Románica y se trasladó a Cannes con una beca. La experiencia de esos meses en Francia fue decisiva: cuando Carmen regresó a Salamanca tenía claro que necesitaba cambiar de aires para evolucionar como escritora.

 

Se trasladó a Madrid y entró en contacto con un nuevo círculo de escritores con los que pronto entabló amistad. El grupo estaría formado por figuras de la talla de Alfonso Sastre, Josefina Aldecoa, Jesús Fernández Santos y Rafael Sánchez Ferlosio, con el que además iniciaría un noviazgo que en 1953 se transformaría en boda  -como apunte curioso, Rafael le dedicó a Carmen su primera obra publicada, Industrias y andanzas de Alfanhuí-. De esta manera, pasaría a formar parte de la denominada “Generación del 55” o “Generación de la Posguerra”. Carmen Martín Gaite

 

Si por algo se caracteriza la obra literaria de Martín Gaite es por su destreza para universalizar sus experiencias personales. La mayoría de sus obras están inspiradas en pasajes de su vida, en entornos muy conocidos por la escritora y en situaciones reales. Uno de los casos más evidentes es el de la novela El libro de la fiebre, de la que sólo se publicaron algunos fragmentos, y que está inspirada en los cuarenta días que la escritora pasó en cama delirando tras haber contraído el tifus.
Carmen Martín Gaite fue además una gran estudiosa, con una sed insaciable de descubrir y de mostrar al mundo los resultados de esas investigaciones. Ejerció como profesora de bachillerato, como escribiente en el despacho de su padre, como traductora de obras francesas, como crítico literario en diversas revistas y periódicos de la época y participó activamente en las tertulias literarias más relevantes del momento. A partir de mediados de los años 50, Carmen Martín Gaite comenzará a recibir importantes premios y condecoraciones por sus trabajos: Premio Café Gijón (1954), Premio Nadal (1957), Premio Nacional de Literatura (1978), Premio Anagrama (1987), Premio Príncipe de Asturias (1988), Premio Nacional de las Letras Epañolas (1994).

 

En 1979 viaja por primera vez a Nueva York y, durante la última etapa de su vida, serán frecuentes los viajes a esta ciudad donde combina su actividad como escritora con su actividad docente, dando clases en un instituto y asistiendo como ponente a numerosas conferencias. Pero la muerte de su hija –víctima de las drogas- marcó un punto de inflexión en su trayectoria profesional. A ella dedicó La reina de las nieves, una de las novelas más emblemáticas de su carrera, así como el trasfondo de otras novelas en la que es evidente la indagación que la escritora realiza en las relaciones humanas, especialmente entre padres e hijos.

 

Lo único que pudo poner límite a su capacidad creativa fue el cáncer de hígado que le diagnosticaron en abril de 2000 y que terminaría con su vida en junio de ese mismo año. En 2001 se publica a título póstumo la novela incompleta Los parentescos, y un año después se le rinde homenaje con una obra que recopila numerosos textos y anotaciones de la autora y que sale a la luz con el nombre de Cuadernos de todo.

 

 

 

 

 

 

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