Canarias pide ayuda para acabar con la culebra californiana

culebra californiana

Culebra californiana / Magialuna

Se impulsará la investigación de métodos de control biológico que pongan freno a la expansión de la especie

La consejera de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias, Nieves Lady Barreto, ha solicitado más colaboración para el control de la culebra californiana en Canarias, en una reunión mantenida esta semana con el director general de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Ministerio de Transición Ecológica, Francisco Javier Cachón.

En el encuentro se analizó el avance de los planes de control y erradicación de ofidios invasores que están poniendo en serio riesgo la biodiversidad de ambos archipiélagos. La consejera obtuvo el compromiso para la firma de un convenio de colaboración para impulsar desde el CSIC la investigación de métodos de control biológico que pongan freno a la expansión de la especie Lampropeltis getula.

Plan contra la culebra californiana

El Gobierno de Canarias, de manera consensuada con el Cabildo de Gran Canaria, ha desarrollado un Plan Estratégico para el control de la Culebra Real de California, que cuenta actualmente con un plan de financiación por un periodo de cuatro años que asciende a 2.257.500 euros, correspondiendo 1.120.000 a la aportación del Gobierno de Canarias y 1.137.500 a la del Cabildo de Gran Canaria.

Dentro del Plan, el Gobierno de Canarias asume la contratación de dos técnicos de ayuda a la producción (capataces especializados) durante todo el año y 18 operarios durante cuatro meses en el periodo de emergencia. Además, el Ejecutivo canario se hace cargo de financiar la implementación de un plan específico de comunicación y el desarrollo de un programa formativo en centros de enseñanza.

En este punto, la viceconsejera señaló también la importancia de dar formación a los agricultores para concienciar sobre el daño irreparable que la culebra californiana puede causar al ecosistema.

Las acciones de control se fundamentan en la captura de ejemplares y su retirada del medio natural evitando así el crecimiento de la población de serpientes, la ampliación de su rango de distribución y la formación de nuevos núcleos de población.

Una de las principales preocupaciones planteadas en el proyecto ha sido la necesidad de evitar que el problema presente en diferentes zonas de Gran Canaria se traslade a otros puntos de la isla y a otras islas del Archipiélago.

El Ilustrador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.