Canarias en el aire

Carlos Castañosa

Pregunta de examen: “¿Por qué un taburete con tres patas nunca cojea aunque no tengan la misma medida?”.

Respuesta: “Muy sencillo. Porque tres puntos siempre están en el mismo plano”.

Si al mobiliario  se le añade una cuarta pata, más larga que las demás, el desastre está servido; desaparece el equilibrio estable, o estático, y el que se sienta, se cae.

El turismo canario aparece  entronizado  sobre un  confortable asentamiento con grada y dosel como corresponde al privilegio del “todo a favor”, que permitiría  reinar sobre un mercado global que propiciaría la mirada altanera en derredor. Pero el ensimismamiento puede verse perturbado por la cojera de base. Una pata desproporcionada, larga y temblona que obliga a aferrar los reposabrazos para que las posaderas del jerarca no resbalen y dé de bruces contra el duro suelo.

Cuatro patas:

  • Infraestructura hotelera.
  • Un tour operador autóctono.
  • Autogestión aeroportuaria.
  • Una compañía aérea local vinculada a la operación turística.

La primera es la única extremidad que se ha desarrollado, que creció de más. Tanto que se salió de la burbuja ladrillera. Exceso que hoy provoca incertidumbres…

Lo del tour operador es una entelequia endémica. Negocio de siempre en manos extranjeras que, ante la pasividad local, son demasiado propensas al producto barato del low cost en  paquetes del  “todo incluido” y mucha mochila, con el consiguiente deterioro para nuestra aspiración de un pretendido  turismo de calidad. (Más importante que las estadísticas sobre pernoctaciones y número de visitantes, es la calidad del destino y de las trayectorias de ida y vuelta).

La autogestión aeroportuaria. Tarifas controladas por un consorcio institucional y de capital privado a nivel local -como en cualquier país normal de nuestro entorno geopolítico-  supondría que el pingüe negocio de nuestros ocho aeropuertos, millones de euros que pasan de largo y se centrifugan hacia la parte alta del mapa, en manos  de AENA, se quedase aquí para, con la transparencia deseada y limpieza en la gestión, supusiera beneficio exclusivo y merecido para esta comunidad gobernada con una apatía institucional  poco conveniente. Tal reivindicación no sería cuestión de ser “solicitada”, sino “exigida” con la contundencia que permite su contemplación en el Estatuto de Autonomía.

Y encajada en esta red operativa, afecta al negocio turístico, una compañía aérea especializada. Aquí, los intentos han sido varios y todos fallidos; por cuántas y cómo fueron creadas empresas de aviación para desaparecer con la misma rapidez y traumáticos desenlaces. Desde una perspectiva aséptica, puede detectarse un denominador común para  estos sucesivos fracasos. El criterio estrictamente empresarial de quien osa  inmiscuirse en un ámbito desconocido y con una especifidad ajena al profano, indefectiblemente, será protagonista del cuento de La Lechera. Si la prioridad de una compañía aérea recién nacida, es la economía y logro de rentabilidad inmediata, la rotura del cántaro, por falta de preparación y desconocimiento del camino por el que tropezar sin caer, redundará en la frustración del fracaso cantado de antemano.

El primer parámetro a considerar aquí, es la Seguridad, y a partir de ahí, una selección exquisita del personal en todos los niveles laborales que configuran la infraestructura operativa,  será  el único medio de lograr el éxito, pues el componente vocacional de esta clase de trabajadores es muy ventajoso y digno de ser aprovechado, siempre y cuando no se les vilipendie con el maltrato laboral, tan habitual actualmente. Los beneficios serán, deben ser,  consecuencia de un trabajo bien hecho.

En cualquier empresa, la seguridad y los trabajadores son, en teoría, su capital más valioso. Pues bien, en el ámbito aeronáutico y por los motivos vocacionales antes aducidos, esta apreciación se multiplica indefinidamente. Quien no sea capaz de entenderlo, mejor no se meta… Que bastante daño moral, social, laboral y económico, se está haciendo con deplorables actuaciones en nombre del mal entendido Low Cost.

 

 

Carlos Castañosa

elrincondelbonzo.blogspot.com

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