Canarias, aviación y desaguisado

Carlos Castañosa

La crónica del fracaso anunciado de Islas Airways culmina un proceso de despropósitos que en las últimas décadas ha ido erosionando paulatina e implacablemente un medio de transporte vital en nuestras islas.

La indefensión de los usuarios ante la deplorable gestión empresarial y política, ha alcanzado el punto actual de callejón sin salida o, cuanto menos, de una difícil reparación cuando las cosas se hacen tan mal. No solo en la compañía defenestrada, sino en todo cuanto rodea el ámbito aeronáutico, que requiere un tratamiento tan específico y especializado que no da cabida a iluminaciones empresariales ni a la especulación política; so pena de un resultado como el actual.

Varios y abundantes son los espacios a repasar en un análisis que pretende ser objetivo, informativo y, sobre todo, basado en el conocimiento.

  • 1ª: Anomalía:- El histórico de AENA y su demoledora gestión aeroportuaria en general, pero especialmente dañina para Canarias, donde ocho aeropuertos han generado durante años unos beneficios globales que, lejos de quedarse en casa, se han centrifugado hacia intereses peninsulares, para dar como resultado una presunta y protegida malversación de caudales públicos que, en dos años, generó una deuda en el Ente, así reconocida, como una brutalidad de 14 mil millones de euros. Carencia absoluta en los políticos locales de conocimiento, capacidad y preparación para contrarrestar tamaña fechoría.

  • 2º: Disparate.- La política autonómica de subvención a compañías aéreas extranjeras para traer turismo barato. Operación ilegal, taxativamente prohibida por la normativa europea de la Ley de la Competencia. Con dinero público se pagaba la mitad del billete a turistas de “low cost” para beneficio exclusivo del operador aéreo. Coincidiendo con la inestabilidad socio-política de nuestros competidores en el norte de África, se abanderó como éxito la afluencia de visitantes, que también se habría producido sin las subvenciones, pues los primeros interesados en venir aquí son los propios usuarios, los tour operadores y, por supuesto, las compañías aéreas. Así se demostró cuando, una vez suprimidas las subvenciones, se incrementó incluso la estadística turística.

  • 3º: Desatino.- BINTER, su filosofía empresarial, la gestión laboral y la picaresca operativa. Todo vinculado al mismo problema. Cuando un empresario, sin ser periodista compra un periódico, o sin saber nada de aviones se hace con una compañía aérea, sus intereses no tienen nada que ver con la deontología informativa ni con la idiosincrasia de un servicio público. No irán más allá que a la obtención de beneficios como prioridad incuestionable. En el momento actual BINTER no existe más que en la marca. En una operación paulatina y subrepticia, se fue externalizando actividad, material, aviones y tripulaciones hacia el bajo coste de compañías baratas, NAYSA y CANAIR, de tal manera que hoy, culminada la maniobra, los aviones siguen pintados de BINTER, pero la totalidad de los vuelos son realizados por empresas “low cost”, lo que no ha repercutido ni remotamente en el precio de los billetes. Aparte de estar sub judice el proceso de despido a tripulantes antiguos y expertos mediante un ERE con indicios de ilegalidad, la obsesión empresarial por ejercer de monopolio ha inducido a destruir competencia en Islas Airways. Y lo ha conseguido.

  • 4º: Dislate.- Islas Airways. Ejemplo claro de “zapatero a lo tuyo”. Un empresario que no sabe de esto, ni de fútbol, está abocado a la 2ºB y a ponérselo fácil a quien quiera cargárselo como competencia incómoda. Patético resulta el epílogo de una gestión deplorable, intentando especular con artificios económicos, tras un maltrato vergonzoso a sus trabajadores.

  • 5º: Barbaridad.- Ya solo faltaba que apareciera por aquí RYANAIR para ocupar el puesto de mercado abandonado por el Sr. Concepción. No sería de extrañar que la cotejada ignorancia de nuestros “avispados” responsables políticos, permitiera la irrupción de esta “low cost” de alto riesgo y baja estofa. Sería la culminación del desaguisado.

  • 6º: Cabrían más apartados, todos peyorativos, en espacio más amplio. Pero como conclusiones: –

  • A) Está en riesgo este servicio público en Canarias.

  • B) La especulación sigue en marcha.

  • C) La ciudadanía, damnificada por intereses espurios.

  • D) La Seguridad Aérea sigue garantizada, por ahora, en manos de los profesionales; aunque a los gestores del negocio les importe un bledo.

     

     

     

    Carlos Castañosa

    http://elrincondelbonzo.blogspot.com/

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