‘Buen gusto y respeto’ en Televisión Canaria

El ente público se defiende de las críticas recibidas por la cancelación de un programa de humor apelando al respeto al espectador, una justificación que, teniendo en cuenta el resto de contenidos de la cadena, me resulta insultante.

En Canarias se puede hablar de cultura popular, de las bondades del nacionalismo, de romerías, carnavales, verbenas, pachangueo, gofio, guagua, Clipper, chacho… Pero no se puede hacer autocrítica, porque la autocrítica es ‘cosa mala’, como dicen las viejas, las viejas autóctonas, las de ésta bendita tierra canaria.

Señores de Televisión Canaria, robándole el neologismo a Álex de la Iglesia, me dan ustedes ‘ascopena’. Ascopena por impedir el avance de ese Archipiélago que tanto defienden y que por personajes como ustedes se está quedando anclado en lo más rancio del amor propio. Ascopena por manipular de manera tan descarada la realidad que verdaderamente nos afecta y convertir en un conflicto nacionalista el sketch de cuatro actores que hacen mejor humor del que jamás se ha emitido en su canal en esos programas pagados por todos en los que temporada tras temporada se repiten las mismas bromas insulsas y poco inteligentes que solo sacan a relucir su verdadera incapacidad para hacer un producto sin complejos.

Aunque solo fuera para que no se les viera tanto el plumero, para que no nos obligaran a hablar de programas basura que no solo atentan contra “el buen gusto y el respeto hacia los espectadores”, aunque solo fuera por no recordar las insultantes mañanas con Manuel Artiles -que ahora se dedica a morder la mano que le dio de comer- el fracaso de La Revoltosa, los chistes rancios de En clave de Ja o las ‘estelares’ actuaciones de La Gala -únicamente comparables a los peores programas latinoamericanos de hace veinte años-, aunque solo fuera por eso, deberían ustedes seguir practicando la censura previa, pero no con programas que, a coste cero, enriquecen su canal con propuestas renovadoras, sino con todos esos politicuchos a los que les encanta estar delante de la cámara pero sobre todo, detrás de ellas, decidiendo qué se puede y qué no se puede decir en nuestra televisión pública.

Que ustedes se sientan ofendidos… ¡Eso sí que tiene gracia!

 

 

 

Vagabundo Pérez

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