‘Blue Jasmine’

'Blue Jasmine'El universo cómicamente trágico de Cate Blanchett.

Han pasado casi dos meses desde su estreno, pero hasta ahora no había tenido oportunidad de ver la última película de Woody Allen que, aunque en alguna ocasión me ha decepcionado, siempre está el primero de la lista cuando presenta un nuevo proyecto.

Pero dicen que lo bueno se hace esperar y, al menos en este caso, es algo que se cumple. Tal vez porque ya tocaba ver algo interesante o precisamente porque la demora hizo que aumentaran mis expectativas. Lo cierto es que valió la pena esperar por Blue Jasmine, probablemente una de las comedias más amargas del director norteamericano.

La película –para los que aún tengan el placer de no haberla visto-, narra la historia de Jasmine –Cate Blanchett; Hannah, Robin Hood– una mujer de la alta sociedad neoyorquina que de repente se queda sin nada y obligada a descender al mundo problemático y rutinario de la clase media. Jasmine abandona Manhattan y su fauna para trasladarse a San Francisco con su hermana Ginger –Sally Hawkins; Love birds, Jane Eyre-, dependienta de un supermercado, divorciada y con dos hijos.

El choque radical entre ambos mundos reavivará en Jasmine algunos de los traumas que ha supuesto no tanto el haber vivido en su propia mentira como la incapacidad de darle continuidad a ese engaño. Esa ‘locura’ de Jasmin resulta en ocasiones cómica pero, en cuestión de segundos,  sus problemas aparentemente superficiales se transforman en el relato desgarrador de una historia rota y difícil de recomponer. Blanchett y Hawkins forman una pareja escénica perfecta, tan opuesta que precisamente a través de sus diferencias aportan el equilibrio necesario para que la película no se convierta en una sucesión de anécdotas frívolas. En este sentido, los personajes no solo se presentan a sí mismo con sus acciones, sino que se dan a conocer a través de las miradas que otros proyectan sobre ellos.

En Blue Jasmine, Woody Allen intercambia sus herramientas de cineasta por las de cirujano para abrir en canal a uno de sus personajes más complejos y mostrarnos que, incluso en los espacios huecos las paredes pueden estar empapeladas de dolor, tristeza y miedo.

 

Celina Ranz Santana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.