‘Birdman’

'Birdman'

El superhéroe que quería sentirse humano.

Alejando González Iñárritu –Amores perros, Babel- abre la cartelera española de 2015 con una película que, al igual que su protagonista, vuela muy alto: Birdman o -La inesperada virtud de la ignorancia-.

Tanto por su temática como por la forma en la que está narrada, es una película que, personalmente, me recuerda mucho a American Beauty –de Sam Mendes-, una de mis favoritas. Así que, por primera vez, creo que estoy a punto de escribir una crítica sin ningún ‘pero’.

Guión, dirección, puesta en escena, banda sonora y casting… Todo es tan perfecto en Birdman que el conjunto logra el efecto deseado: una especie de metapelícula sobre la vida de un actor entrado en años que intenta reconciliarse con el arte y consigo mismo.

Michael KeatonAtrapada en la oscuridad, La última oportunidad-, protagoniza al mismo tiempo el papel de héroe y antihéroe. Él es la gloria y es el miedo. El talento y la mezquindad. El triunfo y el fracaso. Es un conglomerado de sentimientos opuestos que, con todo, buscan un mismo objetivo: encontrar el amor.

La película de Iñárritu habla de esa búsqueda en una profesión que, de alguna manera, se nutre más que otras del reconocimiento de los demás. ¿Qué le espera a un actor que no es amado por su público? El personaje de Keaton necesita descoserse de la sombra de una vieja gloria que no le deja avanzar hacia la consecución de su sueño: la inmortalidad. Tras haberse hecho famoso con el personaje de un superhéroe con alas de pájaro, Riggan Thomson decide reconciliarse con el artista que lleva dentro y presentar en Broadway la adaptación de una obra de Raymon Carver: De qué hablamos cuando hablamos de amor.

Al igual que en el teatro clásico, la película parece saltarse del escenario en el que se representa, dejando que los actores pasen de lo ficticio a lo real y conduciendo la trama hacia una brillante catarsis colectiva. Absorbe la energía del espectador, se alimenta de sus propias dudas, de su ego y del oscuro temor que, en el fondo, todos albergamos: ¿cómo nos recordarán cuando hayamos muerto?

 

Celina Ranz Santana

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