Byrd Station

Byrd StationUna base científica sepultada por la nieve

Poco queda ya de la base científica que los estadounidenses construyeron en la Antártida en 1957. Si durante la década de los 60 la actividad en este lugar fue notoria, en los 80 apenas quedaban erigidas la torres de comunicación de la base, completamente sepultada por la nieve.

En su momento, Byrd Station fue una base especialmente importante en la zona. Ubicada a 500 kilómetros de la costa occidental de la Antártida, no solo sirvió como centro de operaciones para los científicos que pasaron allí muchos veranos sino que sus instalaciones fueron utilizadas como almacén para otras bases polares. Sus altas torres de comunicación -de 35 metros cada una- permitían mantener la conexión con otras estaciones, algo imprescindible para minimizar los riesgos durante las tormentas que pudieran producirse. Con todo, tras los durísimos inviernos polares era necesario desenterrar la estación, que quedaba sepultada cada año bajo la nieve.

Fueron estas condiciones climatológicas extremas las que hicieron que los estadounidenses se replantearan el emplazamiento de la estación. Finalmente, en la década de los 80, se decidió construir una red de pequeñas estaciones en otras regiones de la Antártida menos agresivas. Así, en poco tiempo, el frío polar acabó por ganarle el pulso a Byrd Station, la estación que se perdió para siempre en una tumba de nieve.

 

 

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