‘Bienvenidos al Sur’. Tópicos que hacen sonreír

Cartel de Bienvenidos al SurEste remake a la italiana dirigido por Luca Miniero, pasará inadvertido en la historia del cine -como tantas otras comedias mediterráneas-, pero arrancará más de una carcajada.

Si lo que quiere es una película que le cambie la vida, Bienvenidos al Sur dista mucho de ser la mejor elección. Y es que el remake fotocopiado de Bienvenidos al Norte -película francesa del director Daby Boon- es una cinta llena de tópicos y de la que no se puede esperar demasiadas sorpresas. Pero, con todo, divierte.

Divierte ver a Claudio Bisio -interpretando a un directivo de Correos- sufrir al despedirse del norte de Italia, cuando es ‘deportado’ al sur del país, a un lugar que, según los tópicos, está habitado por persona rudas, maleducadas y corruptas. Tópicos que no se cumplen al pie de la letra y que desembocarán en una serie de absurdos malentendidos previsibles. Miniero no reinventa el género ni tan siquiera el guion de esta película. Únicamente se limita a cambiar la localización de esos tópicos y clichés para ofrecer al espectador una película entretenida sin demasiadas pretensiones.

No intente buscarle justificación a muchas partes del argumento que no se sostienen más que por su finalidad meramente cómica. En cualquier caso, el objetivo de esta película no es tan pretencioso como para intentar dejar huella en el espectador. Es una de esas película que no convencen en esencia, pero que resultan agradables bien sea por la localización de la historia -un pueblo al sur de Italia, cerca del mar y con la tranquilidad como rutina- como por sus personajes encantadores -el tipo de vecinos a todos nos gustaría tener-.

Eso sí, es condición imprescindible ver la película en versión original para sacarle el jugo a un guión que no destaca tanto por su contenido como por la frescura de las interpretaciones.

Celina Ranz Santana

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