Belchite, ruinas de muchas guerras

Ruinas de Belchite ViejoLa destrucción definitiva de este pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza se produjo durante la Guerra Civil española. Sin embargo, Belchite ya había sido escenario de otras muchos enfrentamientos.

Durante la ocupación romana de estas tierras, romanos y cartagineses se enfrentarían aquí en las denominadas Guerras Púnicas. Luego vendría la época musulmana y la expulsión de los moriscos durante el reinado de Felipe III, momento en el que Belchite pasa a ser propiedad de un conde hasta que los belchitanos compraron su independencia a la nobleza.

La estabilidad de este pequeño pueblo aragonés todavía tardaría en llegar: primero la Guerra de Secesión entre españoles y franceses, luego las Guerras Carlistas y finalmente la Guerra Civil. Durante este último enfrentamiento el pueblo fue defendido por las tropas nacionales, que aprovecharon sus construcciones para parapetarse detrás de sacos de arena y crear barricadas. La ofensiva terrestre de los republicanos se vio frenada en su avance por la zona, pero logró destruir gran parte del pueblo desde el aire. Belchite quedó devastado y varios miles de civiles y militares perdieron la vida durante el asedio de las tropas republicanas que, aunque tuvieron serias dificultades para vencer a la resistencia de los nacionales, finalmente tomaron en el pueblo. Ruinas edificios Belchite Viejo

Sin embargo, tras la victoria del general Franco volverían a cambiar las tornas: los objetivos del plan republicano -que contraba con ayuda de los soviéticos- no se cumplieron y los nacionales utilizaron esos fracasos como herramienta propagandística para defender sus intereres. Así, este estandarte republicano reducido a ruinas se convirtió en un símbolo de fracasos y triunfos. A los superviviendes de Belchite se les ofreció la reconstrucción del pueblo en un nuevo emplazamiento y la fabricación de un canal de regadío que prometía traer mejoras a la economía de la zona. Las obras se llevaron a cabo durante varios años por los prisioneros de guerra republicanos que fueron recluidos en un campo de concentración cercano.

Pero cuando el pueblo se inaugura, a mediados de la década de los 50, sólo los vecinos afines al nuevo régimen ocupan las casas de forma gratuita, mientras que el resto se ve obligado a comprar las nuevas construcciones o a emigrar a otros pueblos en los que tengan mejores condiciones de vida. En 1964, los últimos vecinos de Belchite, los que hasta entonces habían vivido entre las ruinas de su propia historia personal, abandonaron el pueblo y se trasladaron a Belchite Nuevo o a otros lugares de la comarca.

Actualmente, ‘Belchite Viejo’ -como se conoce el asentamiento originario, previo a la reconstrucción franquista que se hizo al lado de estas ruinas- es un pueblo que, a pesar del abandono -o tal vez precisamente por éste- recibe entre sus techos hundidos y sus fachadas derruidas a miles de visitantes, a pesar de que la zona no está acondicionada para el turismo. En su momento albergó hasta dos monasterios y varias iglesias que hoy en día apenas se mantienen en pie.

 

 

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