BBK Live 2012 cierra con un nuevo récord

BBK Live 2012 Luisen Ramos

La organización informa de un récord de asistencia al festival con una media cercana a 40.000 personas por día.

Uno de los festivales insignias del País Vasco, junto con el Azkena Rock, ha vuelto a conseguir con su llamativo cartel seguir congregando a fanáticos de la música en vivo. Y es que se hace raro pensar que grupos como The Cure o Radiohead no fueran a llenar toda la explanada del monte Kobeta. Con este suculento gancho, no solo se atrajo a gente de todos los rincones de España, sino también de muchos países (como anécdota, estuvimos hablando con un grupo de festivaleros que venía de Rusia a ver exclusivamente a The Cure).

En estos tiempos de crisis que corren, se oyeron muchos gritos de apoyo de los distintos frontmans a la situación actual en España, empatizando aún más con el entregado público. Pucho de Vetusta Morla, Shirley Manson, Thom Yorke, Supersubmarina fueron algunos de los que dedicaron algunas palabras apuntando a los políticos y banqueros que tanta atención están acaparando en todos los medios últimamente.

El jueves estaba llamado a ser el día de Robert Smith y el resto de The Cure, aunque también estaba como reclamo la vuelta de Bloc Party después de su separación. Además, era el día que tenía una mayor representación patria ya que también tocaron Varry Brava, McEnroe, La habitación roja y Lori Meyers. El día iba transcurriendo y ya la asistencia era notable en los conciertos de The Maccabees, que sonaron espectaculares, y Band of Skulls. Mientras, los homenajes y las frases hacia el cabeza cartel de la noche se iban sucediendo, incluso La Habitación Roja hizo un guiño a Boys Don’t Cry. Pero antes estarían los escoceses Snow Patrol, que pese a no estar llamados a liderar un festival, disco a disco van mejorando y con su Fallen Empires han demostrado que pueden hacer grandes cosas, aunque su gran reclamo sigue siendo Chasing Cars, famoso por su utilización en una serie de televisión.

Para sorpresa de todos (los horarios se cumplieron en su gran mayoría) The Cure saldría 40 minutos más tarde a tocar debido a problemas técnicos. Pero alguien de la talla de Robert Smith, y siendo éste consciente de la expectación levantada en torno a su figura y lo que representa, ni corto ni perezoso plantó cara al retraso saliendo con su guitarra y dando un comienzo acústico al concierto interpretando varios temas en su versión más íntima, cosa que es muy de agradecer. Posteriormente, y ya con toda la banda, desgranaron uno tras otro todos los temas que han hecho a esta banda grande a lo largo de los años como Three Imaginary Boys, ahora sí la original Boys Don’t Cry, Close to Me que sumarían treinta y siete temas en tres horas. Un total disfrute para sus fans, pero que no conseguía mantener la atención del resto de asistentes con un setlist tan largo y se hizo monótonos en algunos momentos.

Debido al retraso, el siguiente hito de la noche, la vuelta de Kele Okereke con Bloc Party se solaparía con el final del concierto, por lo que parecía la mejor opción para escapar de la gran oda gótica. Como si no hubieran estado 3 años siguiendo cada uno sus proyectos personales, deleitaron al público con temas de su grandísimo Silent Alarm, A Weekend in the City y Intimacy e incluso introdujeron alguno nuevo de lo que vendrá posteriormente, como Octopus. Para los que llevábamos tanto tiempo esperando su regreso, fue otro de los grandes momentos del festival.

El viernes tendría quizá la mejor oferta en cuanto a variedad de grupos, estilos y todo ello con mucha calidad. Mumford & Sons marcarían el primer lleno de la jornada para escuchar los temas de Sight No More e incluso de lo que vendrá en su próximo disco. Junto con Noah & The Whale, que les precedieron, conformarían la oferta folk de la tarde, que seguía coqueteando con la tormenta. Los británicos The Kooks dieron el primer gran concierto del festival como tal. Puede que no sean los mejores músicos, pero fueron los que mejor combinaron interpretación, animación y juego visual dieron y el público no paró de saltar y disfrutar en ningún momento, marcando los puntos álgidos con temas como Do You Wanna.

Pero en el ambiente se notaba que Thom Yorke y el resto de Radiohead eran los más esperados como pasó el día anterior con The Cure. Para amenizar la espera, en el escenario principal estaría la poca representación electrónica que ofrecía el BBK Live con Four Tet y su minimal, momento celebrado por los que también disfrutan con este tipo de música. Y así, de repente, el momento de la noche llegó. Sin darnos cuenta, estaríamos casi 40.000 personas a merced de Radiohead, quienes se reafirmaron como el gran cabeza de cartel de todo el festival, dando un concierto completísimo en todos los aspectos. Con un Radiohead perfecto, un público totalmente entregado, un Thom Yorke increíble y comunicativo con el público y la situación de crisis actual en nuestro país (“Creo que deberíais tomar las calles, porque alguien os ha robado»), se hicieron un hueco en la memoria eterna de todos. Sonaron todas las canciones que los han hecho grandes, brillando por encima de todas Paranoia Android, Reckoner, There there y Karma Police.

Después, los que conseguimos sobrevivir a la avalancha humana que se formó al terminar el concierto, teníamos grupos patrios para intentar mantener el ánimo. En este caso, la batalla sería entre Triángulo de Amor Bizarro y Vetusta Morla, siendo los madrileños los que se llevaron la victoria. Con un directo que va mejorando día a día, los de Tres Cantos que se dejaron llevar en ciertos momentos por el espíritu de Radiohead (ellos mismos reconocen que son uno de los grupos que más admiran) siguieron dando razones a sus detractores para que dejen de etiquetarlos sin haberlos visto siquiera en directo. Por si fuera poco, en la entrega del momento, Pucho partió el pie del micrófono de una patada después de haber tirado el micrófono al suelo en un arrebato.

Y por si fuera poco quedaba todo un día de festival, el sábado. A modo de cajón desastre, este día tenía una oferta heterogénea que mezclaba desde el blues de Eli ‘Paperboy’ Reed al rock de Garbage, pasando por el punk-rock adolescente de SUM41, el hardcore de Enter Shikari (quizá el concierto más loco de todo el BBK) o el rock con sabor americano de Corizonas. Además de estos últimos, Supersubmarina darían el segundo concierto del día en Bilbao (horas antes dieron uno en formato acústico en la sala BBK) y demostraron que quieren seguir creciendo como grupo. Keane que resultó interesante sobretodo a los asistentes de fuera de España fueron acompañados en las canciones más famosas como Everybody is Changing o Is it Any Wonder en un concierto que no destacó en nada.

Para terminar el desfile de mitos sobre el escenario que desde un principio pareció plantear la organización del BBK Live 2012 quedaba la única mujer con tal responsabilidad: Shirley Manson, que brilló, y mucho. El grupo que campó a sus anchas en los años noventa, volvían a España. Con un disco que no llega al nivel de aquel Versión 2.0, Garbage encaró la noche con una perfecta combinación entre esos himnos de otro tiempo como I think I’m Paranoid, Push It (en la que sufrieron un corte total del sonido mientras tocaban durante un minuto y en el que no pararon de tocar hasta que volvió) o Stupid Girl junto Blood for poppies o Automatic Systematic Habit.

Con una gran sensación dejada por todos los grupos, por el ambiente, y por el respeto de la lluvia, que apareció solo en momentos y brevemente, BBK Live 2012 queda como uno de los grandes festivales del año por la variedad y calidad del cartel y que confirma su ubicación como una de las mejores en todo el circuito, aunque poco a poco se va quedando pequeña.

 

 

 

Luisen Ramos

@luisen

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