Baudelaire y la conciencia del mal

Baudelaire“Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es”

Una vida entregada al libertinaje y a la escritura convirtieron a Baudelaire en el paradigma del bohemio francés del siglo XIX. Más allá de los juicios morales que le hicieron ganarse a pulso el calificativo de “poeta maldito”, Baudelaire fue el padre espiritual del decadentismo, con una excepcional percepción del caos en el que vive inmerso el ser humano.

Charles Pierre Baudelaire se quedó huérfano de padre con tan sólo seis años y pasó la mayor parte de su infancia bajo los cuidados de la sirvienta de la familia. Su madre se casó en segundas nupcias con el militar Jacques Aupick, que a medida que iba ascendiendo en su carrera profesional se iba volviendo más rígido y puritano, una actitud que fue tensando sus relaciones con Baudelaire hasta el punto de que no se soportaban.

Al poco de iniciar sus estudios de Derecho por imposición familiar, Baudelaire abandona la Facultad y decide llevar una vida despreocupada por los ambientes del Barrio Latino de París, donde arranca su historia de alcohol, drogas y prostitución. Aupick, cansado de la actitud bohemia de Baudelaire, decide mandarlo a un largo viaje por los Mares del Sur en compañía de comerciantes y miembros del Ejército. Tras dieciocho meses de travesía su barco desembarco atraco en Isla Mauricio y Baudelaire decide poner punto final a la aventura para regresar a París y a su vida en los círculos artísticos y literarios de la ciudad. Sus primeras incursiones en el ámbito de la poesía y de la crítica de arte y de musical –ámbito en el que fue pionero-, despertaron el interés de sus contemporáneos: Baudelaire estaba comenzando a esbozar un nuevo estilo para referirse al mundo caótico que había escogido como escenario de vida y como fuente de inspiración.

Su consolidación como “poeta maldito” no llegaría hasta 1857, año en el que se publica Las flores del mal, cuyos poemas son tachados de “ofensas a la moral pública y las buenas costumbres”, por lo que se le exige el pago de una multa de trescientos francos y la supresión de seis poemas. Baudelaire no sólo no incumple esta orden sino que reedita la obra con varios poemas nuevas que siguen alimentando la polémica en torno al escritor, que durante unos años le harán ganar en fama y en ventas.

Sin embargo, durante los últimos años el escritor no consigue salir de sus apuros económicos ni con la publicación de nuevas obras ni con las ponencias sobre arte en diversas universidades. Además, la vida de excesos estaba causando mella en su salud, los síntomas de la sífilis que padecía desde hacía años se agravaban y como consecuencia del alcohol y las drogas empezaba  sufrir lesiones cerebrales que se tradujeron en la afasia que lo acompañaría hasta el final de sus días. En marzo de 1866 sufre un ataque del que no se recuperará a pesar de permanecer consciente durante su ingreso en un hospital de París por orden expresa de su madre. Fallece a los 46 años de edad, el 31 de agosto de 1867, y es enterrado en el cementerio de Montparnasse junto a su padrastro. Toda su propiedad literaria fue subastada unos meses después de su muerte, pero en 1968 se encontraron, en el sótano de un edificio parisino, unos manuscritos presuntamente firmados por el escritor que a día de hoy aún están siendo investigados por el Gobierno francés para determinar si se trata de una obra no publicada del autor.

 

 

 

 

 

 

 

{backbutton}

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.