Bagan

Bagan

‘Uno de los espectáculos más hermosos del mundo’.

Con esas palabras describió Marco Polo la que en su momento fuera la capital de varios reinos del Imperio Birmano. Hasta 4.000 templos llegaron a erigirse en este lugar a raíz de su reconversión al budismo therevada en el siglo XI. Fue el rey bamar Anarwratha el que ordenó construir las primeras edificaciones en honor a Buda, una orden que se mantuvo durante varias generaciones de monarcas durante un periódo de casi 250 años en los que se levantaron palacios, monasterios y templos por todo el Imperio.

Los ataques de los mongoles y la presión de los chinos hicieron que los monarcas abandonaran Bagan -por entonces ‘Pagan’- para dirigirse hacia los territorios del sur, en los que se encontraban más seguros. Las posteriores luchas entre etnias y los consecuentes saqueos hicieron que la imponente ciudad de los templos perdiera gran parte de su esplendor.

En el siglo XIX, durante el colonialismo británico, se intentó recuperar parte de estos templos. Pero el esfuerzo más grande lo promovió la UNESCO con una millonaria inversión a raíz del terremoto de 1975 que puso en peligro miles de años de historia.

Actualmente se siguen acomentiendo obras de restauración en Bagan, uno de los principales reclamos turísticos de la actual República de la Unión de Myanmar en el que los visitantes aún pueden disfrutar de un ambiente tranquilo y sobrecogedor.

 

 

El Ilustrador

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