AVJK 5022: Una gran lección de dignidad

Se cumplen seis años de la catástrofe aérea de Spanair en Barajas. Durante este tiempo hemos asistido al penoso desarrollo de los acontecimientos que han rodeado a los afectados.

La indefensión que sufrieron desde el primer momento ante las áreas responsables que, directa o indirectamente, afectan a la seguridad aérea, indujo a familiares de víctimas y supervivientes del accidente a organizarse como asociación para defender sus derechos, plantear sus legítimas reivindicaciones, exigir responsabilidades reales, no acomodaticias, y sobre todo, en un alarde de calidad humana, a proponer los medios y medidas  para que nunca vuelva  a repetirse la misma desgracia que afectase a otras posibles víctimas en un futuro demasiado ignorado oficialmente.

Porque, no nos engañemos ni nos dejemos engañar, el cúmulo de  condicionantes negativos que confluyeron aquel desgraciado día, en el punto y hora donde todo se junta para que suceda la catástrofe, ¡siguen sin estar corregidos! Y solo la Asociación de Víctimas, AVJK 5022, sigue luchando con admirable tesón contra las instituciones y organismos que en su día optaron por esconder su cabeza de avestruz y  huir de sus presuntas responsabilidades.

Contaron  con la connivencia de una Justicia precaria, mal preparada y con apariencia de poca separación de poderes, pues la sentencia que condena a los pilotos como únicos responsables del accidente atenta contra el sentido común y el más elemental uso de razón.

Así  lo entendieron desde un principio quienes, asociados en la AV, tuvieron  contacto directo con la lamentable gestión de la CIAIAC (Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Comercial), contaminada por sospechosos intereses, que tuvo que ser renovada en plena investigación por incompatibilidades personales que alargaron penosamente un proceso cuyo resultado final solo fue motivo de indignación colectiva.

Quienes disponemos del conocimiento suficiente podemos y debemos compartirlo con una opinión pública cuya buena fe es tan vulnerable a desvíos dirigidos e intencionados.

Hubo fallo humano. La tripulación fue víctima de un conjunto de condicionantes que los llevó a despegar sin flaps.  Un error tan previsible que hasta el TOWS (Sistema de Aviso previo al Despegue), lo tiene diseñado en forma de escandalosa bocina que avisa de cuatro cosas que deben estar en orden cuando se inicia el despegue (compensador, freno de aparcamiento, spoilers y ¡flaps!). Pues dentro del contexto de anomalías que precedieron al error inducido, lo más grave fue que el TOWS  no funcionó cuando debió hacerlo. Les engañó la “no bocina” para convertir el previsible fallo humano en una catástrofe en la que dos profesionales también fueron víctimas, que no culpables únicos.

La descripción de la cadena de factores anómalos que precedieron al accidente  no cabría en este espacio. Pero conviene reseñar uno que no se ha contemplado suficientemente: Las condiciones laborales en las que se desarrollaba, en aquel momento, la actividad de los tripulantes. Pendientes de despido por cierre inminente de una compañía mal gestionada, (como tal sucedió, precipitado por el accidente). Es evidente que una situación de angustia, de tensión psíquica, de estado emocional afectado en negativo, no es compatible con una operación que requiere, sin ambages, un equilibrio psicosomático que hace del hombre casi una máquina, aunque solo siga siendo un vulnerable ser humano.

Doña Pilar Vera, presidenta de la AVJK 5022, ha recurrido a instituciones  internacionales para ser escuchada en su legitimidad a favor de la seguridad aérea, intentando enmendar la ineficiencia de los aquí responsables oficiales.

Admiración, respeto y apoyo  incondicional  a la dignidad de estas personas. Todos  los ciudadanos de bien les debemos lo que otros ignoran.

Carlos Castañosa

Ex comandante de Iberia

elrincondelbonzo.blogspot.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.