‘Compuesto 19’ y el arma biológica que se escapó por error en Rusia

arma biológica

Esporas de Ántrax

Sucedió en 1979 en la ciudad de Sverdlovsk, pero la historia real no se ha podido confirmar hasta ahora

La extraña epidemia que acabó con la vida de 105 personas no se debió a la contaminación de la carne vendida en el mercado negro sino que fue el resultado de un accidente con un arma biológica.

El error en la manipulación de la maquinaria con la que se estaba cocinando hizo que se liberaran a la atmósfera las esporas desde el laboratorio clandestino ‘Compuesto 19’. La nube de ántrax alcanzó a más de un centenar de personas y animales, provocándoles una muerte muy dolorosa. Pero las consecuencias podrían haber sido peores.

Rusia se saltó el convenio y trabajó en el desarrollo de un arma biológica

Como suele ocurrir siempre, los acuerdos internacionales están para saltárselos. En 1975 entró en vigor el Convenio que Rusia, junto a otros países, había suscrito tres años antes con el objetivo de no desarrollar, producir o almacenar armas bactereológicas y toxínicas.

Poco les duró el pacto porque ha quedado demostrado que en 1979 los rusos ya se habían puesto manos a la obra en ‘Compuesto 19’, el laboratorio clandestino en el que desarrollaban un arma biológica en toda regla de la familia del ántrax.

Siempre se sospechó que el origen de la epidemia que acabó con la vida de 105 personas aquel año no se debió a la contaminación de una partida de carne vendida en el mercado negro. Ahora, una investigadora de la Universidad de Harvard ha revelado el mapa genético de aquello con lo que los rusos estaban investigando y ha demostrado que se trataba de antrax.

‘Compuesto 19’ nunca debió haber existido

Se trataba de un laboratorio clandestino y lo mínimo que se podría haber hecho era mantener unas medidas de seguridad extremas. Pero durante el proceso de investigación y desarrollo se cometieron algunos errores, uno de ellos muy grave.

La única barrera entre el ántrax y el exterior del ‘Compuesto 19’ eran unos filtros. La toxina se encotraba en forma de polvo y era necesario sustituir estos filtros en la máquina de secado de manera regular. Al parecer, un operario habría extraído un filtro para cambiarlo sin apuntarlo debidamente y otro habría puesto en funcionamiento la máquina sin que se hubiera colocado el nuevo filtro permitiendo que las esporas del veneno se filtraran al exterior del laboratorio.

Por fortuna ese día el viento no soplaba en dirección al centro de la ciudad de Sverdlovsk, pues las consecuencias podrían haber sido mucho peores y contabilizarse en miles de víctimas. Pero sólo en la zona en la que tomaron contacto con personas, la sustancia (una cepa de ántrax 836) acabó con la vida de todo lo que alcanzaba.

Los investigadores han trabajado con muestras de tejidos de las víctimas para desentrañar el mapa genético del virus que les provocó la muerte desentrañando así la verdad del caso tres décadas después de la tragedia. Pero los organismos internacionales tienen prohibida la entrada en laboratorios como ‘Compuesto 19’, la mayoría de ellos en localizaciones desconocidas.

El Ilustrador

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