Apriétese el cinturón

Luz ReverónLa oronda barriga de la política en Canarias no entiende de dietas ni de crisis. Mientras el grueso de la población se aprieta el cinturón en sus casas para llegar a fin de mes, hay quienes se aprietan el cinturón –pero el de seguridad- para llegar a otros lugares del mundo cómodamente sentados en sus butacas de primera clase.

Decir que es de vergüenza sería quedarse demasiado cortos. La indignación supera ya la vergüenza. Podría decirse que es humillante, denigrante, surrealista… Pero vergonzoso es ser demasiado benévolos con estos individuos.

En época de crisis, hasta el último mono resulta ser un caradura impresentable. Y es que dentro de todos los monitos que conforman el circo de nuestra política hay algunos que se llevan doble ración de plátanos a casa. ¿Nunca se ha preguntado a qué se dedican los que nos gobiernan cuando no están ocupando sus asientos del Ayuntamiento o de otros organismos públicos? Pues, fundamentalmente, se dedican a dar tumbos por el mundo en viajes pseudo-oficiales para los que siempre encuentran algún tipo de justificación. Viajes que usted, que lleva más de dos años sin salir de vacaciones, está financiando con sus impuestos.

Dicen que es inconcebible cerrar todo un hotel de Santa Cruz  para que se aloje en él un equipo de fútbol. Pero lo que realmente me sorprende es que toda esa gente que se congregaba en la puerta para recibir a los jugadores del Real Madrid no sea capaz de emplear su tiempo en algo más útil como reclamar a estos políticos que justifiquen los gastos que todos sufragamos.

Este enfado descomunal viene a colación de los últimos acontecimientos en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con los viajecitos de Luz Reverón y su séquito, y por otro lado, con los desplazamientos de Paulino Rivero en helicóptero, como si las chocolatinas Tirma que reparte Binter no estuvieran a la altura de su condición de presidente.

Los elevados –e injustificados- gastos de estas personas me hacen pensar que nuestra política está interpretada por personajes de poca monta que ante la pasividad ciudadana esgrimen argumentos de cuento infantil para justificar sus acciones de novela criminal. Hay tantos tipos de delincuencia y tantas formas de atentar contra el sentido común que si la ley se aplicara como es debido habría más asientos vacíos en nuestras instituciones y más celdas ocupadas en los penitenciarios.

Luz Reverón, concejal de Urbanismo, financió una de sus “escapadas” institucionales a Madrid con un dinero que no estaba destinado para tales fines. Se marchó con otros tres compañeros, viajaron en primera clase, reservaron habitaciones de más en el buen hotel en el que se instalaron y se pusieron como el Kiko en restaurantes en los que la factura ascendía a noventa euros por persona. Regresaron a Tenerife con los justificantes de su derroche, y aquí no ha pasado nada.

Paulino Rivero acostumbra a viajar entre islas en helicóptero, en vuelos operados con carácter de “emergencia” para además tener prioridad en las maniobras de despegue y aterrizaje. Y cuando los controladores le plantan cara a tanta desfachatez, el presidente del Gobierno de Canarias se pone bravo y amenaza con denunciar la incidencia.

Además, mientras Tenerife se sumergía en el segundo temporal en menos de un mes, el representante de los ciudadanos canarios se marcaba un periplo por tierras caribeñas cuyos resultados positivos –si es que los hubo- jamás repercutirán sobre nosotros, que no somos ciudadanos de altos vuelos sino ciudadanos de a pie.

Por eso me atrevo a decir, sin ánimo de que mi opinión suene panfletaria, que no nos podemos quedar de brazos cruzados ante estos descarados abusos de poder. Porque ellos nos piden que nos apretemos el cinturón, pero a la primera de cambio nos endiñan otra de sus facturas y nos dejan a todos con el culo al aire.

http://vagabundoperez.blogspot.com/

 

Vagabundo Pérez

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