Anulada la exclusión de tres mujeres de una cofradía religiosa

cofradía religiosa

La Pontificia Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna

La Pontificia Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna no puede actuar extramuros de la Constitución

La exclusión de tres mujeres de una cofradía religiosa en San Cristóbal de La Laguna ha sido considerada por el Juzgado de Primera Instancia número dos de Santa Cruz de Tenerife como una vulneración de los derechos fundamentales de igualdad, de no discriminación por razón de sexo y de asociación. Derechos que aparecen recogidos en la Constitución española y que por lo tanto no se pueden supeditar a la normativa particular de ninguna cofradía religiosa.

La demanda interpuesta por una de las mujeres de la cofradía ha sido íntegramente estimada

En un principio la cofradía religiosa había alegado que los principios rectores de la asociación se encuentran “bajo la alta dirección de la autoridad eclesiástica”. Alegaba también que dichos estatutos se han desarrollado conforme a una “costumbre introducida desde hace cuatro siglos” en el ejercicio de las facultades de auto organización “que tienen reconocidas por la jurisprudencia nacional y europea”.

No obstante, la magistrada que dirime este pleito no ha aceptado el razonamiento aportado por la cofradía religiosa que señala que estas facultades “impiden que la autoridad judicial puedas inmiscuirse en las mismas, teniendo que abstenerse y no mediar, por ello, en sus conflictos internos”.

La resolución judicial recuerda en primer término que no se puede hablar de “tradición secular” cuando en su origen la Cofradía se encontraba “compuesta por hombres y mujeres”, y añade que ninguna asociación puede avalar unos estatutos contrarios a los derechos que proclama la Constitución como inviolables.

En el presente caso, dice, prima el derecho a la no discriminación por razón de sexo frente al de la auto organización, por lo que, concluye la magistrada, “procede declarar la nulidad del artículo primero de los estatutos de la asociación demandada en la parte que excluye a la mujer como aspirante a ser socio de la misma, debiendo la asociación, por ello, remover los obstáculos que sean necesarios para facilitar su acceso”. Por este motivo, condena a la hermandad al pago de los gastos generados por el litigio, incluidos los honorarios del abogado de la demandante. Asimismo concluye en que “procede declarar la nulidad del artículo primero de los estatutos de la asociación demandada en la parte que excluye a la mujer como aspirante a ser socio de la misma, debiendo la asociación, por ello, remover los obstáculos que sean necesarios para facilitar su acceso”.

 

El Ilustrador

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