‘Amor sin control’

‘Amor sin control’Una comedia romántica atípica y compasiva.

Para tener la adicción al sexo como telón de fondo, Amor sin control no es una película especialmente ‘sexual’ o al menos, no ‘sexualmente explícita’. Hay episodios de Juego de Tronos mucho más subidos de tono que lo que se puede ver en la cinta de Stuart Blumberg algo que, por otro lado, demuestra que existen muchas fórmulas para abordar un mismo tema.

Blumberg –que debuta como director con esta película- ha elegido la fórmula de una comedia romántica atípica que gira en torno a las adicciones –fundamentalmente al sexo- pero que se acerca a ellas con cierto decoro porque lo que interesa no es el hecho en sí –alcohol, pornografía, prostitutas…- sino cómo afecta a quienes las padecen y, aún más, al entorno de estos enfermos.

Amor sin control –cuyo título original y mucho más acertado es Thanks for sharing, ‘Gracias por compartir’- es una película sobre el proceso de adaptación de unos personajes que, sumidos en sus adicciones, viven en un mundo aparte que se rige por una única regla: satisfacer una necesidad incontrolable. Como miembros de un programa de desintoxicación, deberán hacer frente a esos impulsos ofreciéndose apoyo mutuo y enfrentándose a situaciones que maquillan de comedia el patetismo en el que la falta de control ha sumido sus vidas.

Tragicomedia con más corazón que sexo a la que no hay nada que reprocharle porque, aunque podría ser mucho más dura y amarga, encuentra su sitio en esa ‘ligereza’ y consigue contar lo que quiere contar.

 

 

Celina Ranz Santana

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