Amnistía Internacional analiza las condiciones de acogida en las islas

condiciones de acogida en las islas

CIE El Matorral, en Fuerteventura

La ONG insiste en que la pandemia no puede convertirse en una excusa para restringir los derechos humanos de los inmigrantes

Una delegación de Amnistía Internacional visitaba la semana pasada las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife para estudiar las condiciones de acogida en las islas durante esta crisis migratoria. Si bien en las próximas semanas se emitirá un informe más detallado de las conclusiones alcanzadas, la investigadora de la organización, Virginia Álvarez, ya ha emitido algunas valoraciones al respecto.

En opinión de Álvarez preocupan las graves carencias en los centros de acogida, la falta de una monitorización por parte de organizaciones de derechos humanos y la situación especial de los niños, con quienes no siempre se está respetando el derecho al ocio y a las actividades recreativas y educativas.

Las condiciones de acogida en las islas no siempre garantizan un mínimo de higiene, libertad y protección

Los centros en los que se encuentran alojados los inmigrantes llegados a las islas no están cumpliendo con aspectos básicos para garantizar el bienestar de los inmigrantes. Las condiciones de acogida son, en muchos casos, indignas y, según los testimonios recabados por Amnistía Internacional, podrían considerase ‘infrahumanas’.

La denominada Nave del Queso en Fuerteventura es uno de los lugares que más preocupación ha despertado en a organización. Las imágenes revisadas y los comentarios de las personas acogidas hacen referencia a problemas de hacinamiento, privación de libertad y medidas de higiene precarias. Hombres, mujeres y niños han permanecido en esta situación hasta un mes en unas instalaciones que están destinadas a quienes han dado positivo en Covid-19 o han tenido contacto directo con un contagiado.

“Canarias es otro ejemplo más del fallo de este modelo de acogida que revictimiza a las personas migrantes y solicitantes de asilo y que solo provoca desamparo, ansiedad ante la incertidumbre, y abandono institucional”, concluye la investigadora de Amnistía Internacional España.

 

 

El Ilustrador

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