A.F.I.S: Los gomeros, conejillos de indias

Torre de controlCarlos Castañosa

Como ciudadano de a pie hay dos cosas que me molestan sobremanera. Una, que me metan un dedo en el ojo. Otra, que se trate de engañarme. Y si lo que se me mete es alguna puya doblada, por correlación, tengo el deber de cuestionar el resto del discurso.

Me venden, como panacea y descubrimiento I+D+i el mágico AFIS, un Sistema Informático y vanguardista que sustituye al Control de Torre con un reseñable ahorro y el mismo nivel de Seguridad.

Son dos por una. Informaciones sesgadas que buscan en el desconocimiento generalizado el éxito de una operación planteada en términos espurios.

El  A.F.I.S. no es ningún  Sistema. Sólo es un rudimentario Servicio de Información que se puede dispensar con un Walky Talky en manos de un operario con una mínima formación elemental, y que data de los albores de la Aviación. Sigue existiendo en aeródromos dedicados al tráfico ligero de avionetas de aeroclub, de fumigación o escuelas de ultraligeros. Pero no hay en ningún país de nuestro entorno un solo aeropuerto habilitado para operar específicamente compañías aéreas de vuelos regulares con tráfico de pasajeros.

Por otra parte. La Seguridad Aérea ha progresado exponencialmente desde que nació como medio de transporte para hacerlo el más rápido, eficaz y, sobre todo, el más seguro que ha conocido la Humanidad. Todos los pasos que se han dado en ese sentido, para proteger la Seguridad como parámetro fundamental de la operación en Aviación Comercial, inexorablemente han sido dados siempre hacia delante.

El equiparar el nivel de Seguridad de un aeropuerto controlado con la de un aeródromo A.F.I.S, es simple y llanamente una manipulación. Aparte del dictado del sentido común, al que se insulta con esa afirmación, léase cómo las compañías de seguros se inhiben ante responsabilidades relacionadas con la operación de un campo A.F.I.S., o imponen unas primas brutales. Será por algo, ¿no?.

Abanderar el ahorro de medio millón al año para paliar gastos, parece cuanto menos una perversidad, por cuanto la deuda generada por el ente AENA en los dos últimos años, precisamente en los que ha obtenido record de ingresos, es una auténtica salvajada que se cifra en 13.000.00.000 €. Es la consecuencia de una lamentable gestión endogámica  del “yo me lo guiso yo me lo como” como corresponde a su condición de monopolio, en connivencia con el Ministerio de Fomento, incompatible con un Estado de Derecho y sin parangón en ningún país democrático y civilizado.

Esta implantación forzosa del A.F.I.S. forma parte del ensañamiento ejercido sobre el colectivo de Controladores que se inició con el decretazo como castigo a sus privilegios económico-laborales, bien divulgados en cruda campaña de desprestigio para gestar una oscura nube de tinta de calamar con la que camuflar la grave  situación interna del Ente.

Los supuestos excesos que se achacan a ese colectivo, dimanan de convenios y concesiones legítimamente conseguidas en negociación con sus mentores. Son estos a quienes se debiera castigar y exigir responsabilidades por tan flagrante dejación de funciones y por intereses corporativos con lo que propiciaron una anomalía que requería una solución de emergencia. Pero ésta no era un injustificable  decretazo, cuando la única salida decente era la negociación que se les hurtó a los controladores, pues la redacción del RDL estaba ya preparada días atrás, en complicidad con la oposición.

Las mentiras sobre reducción de tasas y el resto de zarandajas, no beneficiarán en nada a los pasajeros. El único cambio que, seguramente ni lo notarán, será la reducción del nivel de Seguridad, que seguirá garantizada a pesar de los desmanes políticos, pues se asienta con eficacia y exclusivamente en los profesionales que vuelan y en los que hacen que el avión vuele con absoluta garantía de seguridad.

Pilotos, Tcp´s, mantenimiento y controladores, forman un grupo que poco tiene que ver con empresarios (tipo D. Ferrán), presidentes de compañías, sus gestores, mandos intermedios y demás detentadores de poltronas y, por supuesto, con los políticos que entre su ignorancia y ausencia de buena fe, delegan cómodamente la inalienable responsabilidad que les corresponde por Ley sobre Seguridad Aérea, en el grupo operativo. No porque no les importe la Seguridad, pues también ellos y sus familias vuelan con toda la tranquilidad del mundo. Eso sí, si pasa algo siempre habrá algún piloto, mecánico o controlador a quien poder culpar y castigar.

Un ejemplo de irresponsabilidad: Ante la operación de castigo y persecución que está sufriendo el colectivo de controladores, los medios de información debieran insistir en el acceso, que se les deniega,  a los Centros de Control para comprobar las condiciones actuales en las que se desarrolla un delicado trabajo que requiere estabilidad emocional, equilibrio psíquico, facultades físicas adecuadas y ausencia del más leve indicio de estrés. A pesar de tantos condicionantes negativos, la Seguridad sigue garantizada por un pequeño detalle que se llama Profesionalidad. Pero esta situación corrobora mi apreciación, una vez más, de que el señor ministro, el máximo responsable de la Seguridad Aérea en España, la ignora y la desprecia.

Felicito al Sr. Padrón, Presidente del Cabildo de El Hierro, por su tesón e interés por informarse y captar el conocimiento necesario para luchar en  favor de los intereses de sus ciudadanos y  en contra de operaciones tan humillantes para los Canarios.

El pecado de La Gomera quizá radique en que no se valoró en su día el potencial operativo que se ofrecía, pues dos movimientos diarios previstos no justificaban tanto derroche. No obstante, como lo hecho, hecho está, se trataría de aprovecharlo en  otras actividades aeronáuticas. Aunque si se implanta el A.F.I.S., crudo lo tenemos, pues el paso inmediato será la supresión de los vuelos regulares  por todo lo aquí expuesto.

 

Carlos Castañosa

Ex comandante de Iberia

 

 

 

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