AENA, pocas luces y demasiadas sombras

AENACuestión de transparencia de cuya ausencia adolece el enigmático Ente público desde su fundación (1991), bajo los auspicios de un gobierno, supuestamente progresista, presidido entonces por Felipe González.

Su condición de monopolio estatal –contrasentido aparente en un Estado democrático– propició una gestión absolutista, protegida a ultranza desde la alternancia bipartidista de los sucesivos gobiernos.

Una historia de oscurantismo endogámico que se ha desarrollado con autoritarismo e inmunidad totalitaria, al amparo del poder institucional, que parece atentar contra la libertad de información y  los derechos del pueblo soberano, en teoría propietario, dueño y señor de su patrimonio estratégico.

Es por lo que procede plantear preguntas, desde el conocimiento que da el historial profesional, sin mayor mérito que la experiencia adquirida en una trayectoria vocacional afecta al muy específico ámbito de la aviación; no con afán de especular sobre conjeturas o con juicios temerarios, sino con intención de obtener respuestas plausibles a tantas aparentes inquietudes populares sobre hechos concretos, para que la resignación colectiva encuentre acomodo en las explicaciones que se solicitan. Caso de que se logren.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS PENDIENTES

AENA: Sobre el oscurantismo de sus cuentas: En dos años, 2009/2010, se generó una deuda brutal: 14.000 millones de euros. Producto en parte, al parecer, de las faraónicas obras T-4, Barajas, y T-1, El Prat de Barcelona.

–      Preguntas: ¿Estado actual de aquella deuda? Y si se liquidó, ¿cuándo y cómo?… ¿Influyó en la maniobra de privatización porque ya estaba saldada?… ¿O no tuvo nada que ver como “cuentas aparte”?

Comentario: Una cuantía escandalosa, reconocida oficialmente en su día, de la que dejó de hablarse por ensalmo. Datos superficiales indicaban que los beneficios del Ente, a partir de 2013, ya superado el bache de las megalómanas terminales, eran de unos 600 millones de euros anuales. Cifra que, más o menos, se fue repitiendo en los años sucesivos. Lo que indicaba una rentabilidad empresarial muy satisfactoria y adecuada a los preparativos para la privatización presentada en términos muy sugerentes. Proceso en el que no apareció ninguna referencia a la tremenda deuda. Pareció que a los inversores se les ofreciera el muestrario de los beneficios, y que los 14.000 millones en rojo aguardasen agazapados en alguna gaveta escondidos, camuflados y disimulados. Pues no hay posibilidad física ni material de que la deuda esté enjugada, ni a pesar de los suntuosos beneficios anuales, insuficientes para pagarla. Ya solo faltaría que el 49% privatizado estuviese exonerado de todo compromiso, solo recogiendo beneficios, y que el 51% “estatal”, o sea, todos nosotros, apechugáramos con el muerto de ir saldando el pufo durante casi medio siglo. Reflexión profana que sugiere otras…

–      Preguntas: ¿Se les habló a los inversores del evidente “agujero”?… Y si así fue, ¿cómo participan en la amortización?… ¿O acaso solo disfrutan de los dividendos mondos y lirondos como si no existiese la deuda?

Comentario: Para la “cuenta de la vieja”, propia del ciudadano peatonal, no salen los números. El misterio resulta muy inquietante por culpa del aludido oscurantismo, que induce a la sospecha por falta de transparencia. No olvidemos que estamos ante un órgano público, a cuya contabilidad tiene derecho de acceso el pueblo soberano. Derecho que también se ha visto conculcado cuando, en sede parlamentaria, se ha exigido información de los emolumentos y percepciones dinerarias de los directivos que configuran el organigrama del Ente. Se intentó en la época cruda de principios de esta década, pero jamás se consiguió.

Con respecto a la privatización de esta privilegiada parte del sector estratégico.

–      Pregunta: ¿Es cierto que en este breve espacio de tiempo se ha triplicado el valor de las acciones?

Comentario: En tal caso, la operación se presenta como muy reprobable por privar a las arcas del Estado de unos ingresos multimillonarios, patrimonio del pueblo, para beneficio de unos privilegiados inversores, quizá informados con privilegiada anticipación, que se encontraron con una oferta a la baja, muy a la baja, como si hubiera necesidad de malvender una posesión que indicaba todo contrario por su rentable situación en tiempo presente, y unas expectativas de futuro tan halagüeñas como la realidad ha demostrado. Otra pregunta al mismo respecto, en nombre también de la transparencia.

–      ¿Hay posibilidad de acceso a la identidad de las entidades inversoras y personas físicas que intervinieron en tan afortunada privatización?

Sobre temas operativos… Noticia reciente.

“El ministro de Fomento presenta un ambicioso plan director en EL PRAT de Barcelona para construir una nueva terminal con una inversión de 1600 millones de euros”.

–      Preguntas: ¿Cómo puede justificarse tamaña barbaridad?… ¿Es acaso lo que hay que pagar por el 155?… ¿No es un grave insulto al resto de CCAA?…

Comentario: Como ejemplo de aberración incompatible con el uso de razón por razones estratégicas: En 2008 se inauguró en el Reina Sofía, Tenerife Sur, con todo boato, una nueva terminal (la T-2; 43 millones de euros), porque la T-1, único edificio terminal estaba ya entonces saturado. Al día siguiente de la fastuosa ceremonia se le echó el cierre, y hoy, una década después sigue tapiada e inoperativa. Saltó el escándalo cuando hace un año, en un pleno del Cabildo se exigió por unanimidad la construcción urgente de una T-2… ¡¡¡ Nadie se había enterado que llevaba 10 años hecha y sin estrenar !!!… a pesar de la perseverante advertencia lanzada desde este foro. Ha pasado un año más y nadie da explicación a tan extraño disparate ni hay indicios de que vaya a resolverse con el carácter de urgencia que se requiere.

Podrían añadirse varias asignaturas pendientes de aprobar por AENA en esta y  otras comunidades. P.ej.: La supresión del control de torre en los aeropuertos de La Gomera y El Hierro (AFIS) desde 2011. Fue una medida absurda e incomprensible que se adoptó en el contexto de campaña de acoso y derribo contra un colectivo concreto: los controladores de AENA. Se vendió a las ingenuas autoridades locales el AFIS (Airport Flight Information Service) como la panacea universal de avance tecnológico. Un sistema automático de control que sustituiría al controlador, a muy bajo coste, con lo que se abaratarían las tasas aeroportuarias en favor de los pasajeros. En fin, una de “espejitos y baratijas” de mercadillo dominguero, por cuanto la máquina mágica es apenas un walkie talky con el que no se controla nada. Que no es un sistema, sino un somero servicio de información telefónica que solo indica una especie de “aterriza como puedas”. Una falta de respeto absoluta hacia el sacrosanto concepto de seguridad aérea. No se puede volar en aeropuertos abiertos al tráfico civil, con la precariedad de los albores de la aviación, tras un siglo de avances tecnológicos, esfuerzos profesionales y dedicación exhaustiva a perfeccionar la seguridad como religión y dogma en el medio aéreo.

Esta escandalosa situación, camuflada en la falta de conocimiento de una opinión pública demasiado profana y vulnerable a la manipulación informativa, adquiere una gravedad incuestionable por los años transcurridos desde aquel nefasto 3D2010, con el cierre del espacio aéreo español, sin que las autoridades políticas hayan exigido, ni los responsables de Aeropuertos Nacionales y Navegación Aérea hayan restablecido motu proprio,  la normalidad de un control de torre como corresponde a los derechos, interés y dignidad de los ciudadanos de todas las CCAA. Sin discriminaciones ni favoritismos interesados.

–      Pregunta: ¿Hasta cuándo se va a mantener esta vergonzosa, arriesgada  y discriminatoria situación aeronáutica?

Comentario: Indicar a los responsables de tomar y hacer tomar decisiones adecuadas con respecto a la seguridad aérea, que nunca pasa nada… hasta que pasa. Como recuerdo a tener en cuenta a la hora de los argumentos, el accidente mortal de un Embraer 505 Saudí en julio de 2015, de Milán a Blackbushe (UK). Un aeródromo AFIS, donde se estrelló al aterrizar por no disponer de autorización e información adecuada por un controlador que no existía. Según reza sin ambages el informe posterior a la investigación del accidente, un análisis que concluye que con control de torre no habría sucedido.

Más temas operativos relacionados con el control aéreo

–      Comentario: Han transcurrido siete años desde el vergonzoso cierre del espacio aéreo español (3D2010). Decretado el estado de alarma, militarización incluida por un conflicto laboral. Acusación de delito por abandono masivo de sus puestos de trabajo de los controladores de servicio en aquella fecha.

Al día de hoy, la mayoría de los acusados han sido exonerados de toda culpa en sede judicial, excepto en dos jurisdicciones, Madrid y Palma, que todavía mantienen el contencioso abierto, quizá con intención de rendir por agotamiento a los pocos que quedan implicados, y pacten  para declararse culpables por lo que no hicieron, y puedan así liberarse del desgaste inhumano bajo la  presión sufrida durante tantos años.

 

-Preguntas: ¿Era necesario masacrar mediáticamente a un colectivo porque sus legítimas condiciones laborales no eran compatibles con el proceso de privatización que se estaba poniendo en marcha?… En plena campaña de demolición orquestada; si no fueron los controladores, ¿quién fue el verdadero culpable del cierre del espacio aéreo?… ¿Quizá se esté intentando camuflar una realidad para proteger a los verdaderos responsables?… ¿Hay intención de que pase el tiempo y se diluya el recuerdo de aquello?… ¿Acaso, si la totalidad de los acusados en falso resultan inocentes, el problemón para algunos de los presuntos verdaderos culpables sería gravísimo?… Imposible la connivencia con la Justicia para mantener el oscurantismo… Entonces, ¿qué está pasando?

Con la perspectiva de los años se tiene todavía más claro, para los que algo sabemos de esto, lo que sucedió entonces. Era imposible que por una presunta rabieta, de repente y todos a una, abandonasen las consolas. Sería algo tan insólito como que un cirujano se cabrease en plena operación a corazón abierto y se largase del quirófano. ¿Cómo podían dejarse varios cientos de aviones en el aire, descontrolados y abandonados a su suerte? Esta fue una de las evidencias que apuntaban hacia una premeditación oficial bien organizada. Amén de otros varios indicios en el mismo sentido que sería prolijo detallar.

Se creó una situación de gravedad extrema, no ya por el estado de alarma y el momentáneo colapso del tráfico aéreo –que también, y que aportó cientos de miles de damnificados–, sino por el flagrante atentado que se cometió contra la seguridad aérea. Hay trabajos específicos y actividades laborales que requieren unas condiciones psíquicas y somáticas en perfecto estado, tanto fisiológico como emocional; equilibrio mental adecuado y exención de perturbaciones externas o colaterales que puedan afectar la excelencia imprescindible en el rendimiento y ejecución de su cometido.

El control aéreo exige dichos condicionantes en nombre de la seguridad aérea. Ante tan irrebatible realidad, ¿podemos imaginar, desde fuera, en qué situación de tensión patógena y estrés máximo se estuvo desarrollando la operación por aquellas fechas? Recordar que, en tiempo de paz, el único responsable de la seguridad aérea en aviación civil es el ministro de Fomento. Por fortuna no hubo ningún accidente; lo que indica el exceso de profesionalidad que dimana del componente vocacional de determinadas profesiones, que no se canaliza positivamente desde “arriba”, sino que se propende al abuso sistemático… hasta que se rompe el cable pelado…

–      Última pregunta: ¿Será posible, algún día, obtener respuestas válidas y creíbles a tanto aparente despropósito?… Solo se trata de algo tan sencillo como una gestión limpia, honrada y transparente que incluya como sello de identidad el respeto por la dignidad de todos los trabajadores en todos los colectivos profesionales que configuran esta joya de la corona que, no olvidemos, es todavía patrimonio estratégico de todos los españoles.

Quedan más sombras por iluminar. Pero un atisbo de luz a las aquí planteadas, sería esperanzador y gratificante como síntoma para validar la confianza suficiente del pueblo hacia un ente abstracto y misterioso. Gran negocio como máquina de hacer dinero; pero con la preocupante tendencia, a partir de su proceso de privatización, de que cada vez sea más negocio y por ende, cada día menos servicio público.

 

Carlos Castañosa

elrincondelbonzo.blogspot.com

Un comentario
  1. No se si saben que ahora con completo oscurantismo AENA/ENAIRE pretenden también quitar el control aéreo a los vuelos ambulancia de trasplante o evacuación que se realicen fuera del horario operativo del aeropuerto. hasta ahora los controladores tenían un servicio de guardia localizada nocturna para este supuesto. Desconozco si en las torres privatizadas también se va a aplicar pero me extrañaría que Saerco y FerroNats no lo aplicaran en Canarias y Península también silo va a hacer Aena..

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