Acabemos con la Pobreza en el Mundo

Antonio Hernández Lobo

Cada 17 de Octubre se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, un día que instituye la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1992 con el propósito de promover mayor conciencia sobre las necesidades para erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países, en particular en aquellos en vía de desarrollo.

La pobreza es la ausencia de recursos necesarios para satisfacer las necesidades de una población o de un grupo de personas, sin la capacidad y oportunidad de producirlos por sí mismos. Esto se plasma en la carencia de viviendas, de ingresos, de empleo, de agricultura y ganadería estables, de nutrición, de tecnología, de educación, de viabilidad e incluso del establecimiento de estrategias que garanticen las necesidades de seguridad y salud de la población. Estas carencias tienen, entre otras consecuencias, el narcotráfico, la muerte, la prostitución y la explotación infantil.

La celebración internacional de esta fecha persigue que la comunidad internacional tome conciencia y cartas en el asunto respecto del problema que aqueja a todos estos hombres, mujeres y niños que padecen el terrible acoso del hambre y las enfermedades

La Organización de las Naciones Unidas tiene el objetivo de reducir a la mitad el número de personas sin recursos en el mundo para el año 2015. Pensar que éste propósito se convierta en una mera utopía sólo depende de acertadas decisiones políticas. Acabar con la lacra de la pobreza es probablemente mucho más económico y rentable que, por poner un ejemplo, invertir en armamento. Erradicar la pobreza debe ser para nosotros un imperativo ético, siempre pensando en clave de la globalización de la justicia social, y en definitiva, de la solidaridad internacional.

Desde Gran Canaria debemos establecer líneas de sensibilización y conciencia dentro del marco de la cooperación necesaria para garantizar los derechos básicos de la población mundial, de millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza extrema; la cifra de mil quinientos millones de seres humanos que viven en condiciones extremas resulta escalofriante.

Desde la Consejería de Solidaridad del Cabildo de Gran Canaria, a través de nuestra colaboración con las organizaciones y entidades que trabajan en la cooperación, denunciamos la gravedad que padece la población, por encima incluso de la crisis financiera. Queremos y pretendemos visibilizar todas estas acciones que pretenden alcanzar una sociedad más justa y solidaria.

Resulta evidente que para la pobreza no hay fronteras; la desigualdad y la pobreza están aquí y fuera de Canarias, por eso desde el Cabildo de Gran Canaria nos esforzamos en contribuir en mejorar la situación que se desarrolla más allá de nuestras fronteras y con el pleno convencimiento de estar comprometidos con el horizonte de facilitar la actuación de todas aquellas administraciones y organizaciones que trabajan en pro de un objetivo esencial para disminuir las condiciones de desigualdad.

Si a todo esto le sumamos la crisis económica y financiera que se vive a nivel internacional, no es complicado pensar que las consecuencias se acrecientan: miseria, pobreza, subdesarrollo; una verdadera tragedia que tenemos que atajar entre todos. La solución, no es, ni mucho menos, la disminución de las ayudas y de las partidas económicas para la cooperación internacional.

Dada nuestra posición geográfica hemos de mirar nuevamente a África, nuestro continente vecino y el más empobrecido sin duda, del que formamos parte y donde encontramos un claro reflejo de ésta realidad que describimos. Por ello, desde el Gobierno de la Isla tratamos de mantener los compromisos con las distintas entidades y organizaciones además de la previsión de no realizar ninguna disminución de cara al próximo ejercicio económico para garantizar la ejecución de proyectos e iniciativas que contribuyan a la erradicación de la pobreza y la exclusión social.

Inmersos en el final de 2013, y dada la situación actual, cabe preguntarnos dónde han quedado los Objetivos del Milenio, queda claro de que no se va a conseguir reducir la pobreza, es más, se está tendiendo a retroceder como lo muestran las cifras actuales. Todos los organismos internacionales reconocen la imposibilidad de alcanzar estos objetivos con la trágica realidad que agranda aún más el segmento entre los países enriquecidos y los empobrecidos.

Debemos ser conscientes de que realmente, la riqueza no es el problema, el problema es su concentración en un grupo minoritario de personas, lo cual genera desigualdad, pobreza, exclusión social. La obsesión de acumular riqueza genera corrupción y pérdida de valores, y el consumismo compulsivo impacta negativamente en el medio ambiente.

Por último, a modo de conclusión, desde la Consejería de Solidaridad del Cabildo de Gran Canaria, entendemos la pobreza como una grave violación de los derechos humanos. Hacemos un llamamiento a todas las administraciones, para que, en la medida de sus posibilidades financieras, intenten evitar los desproporcionados recortes en Cooperación Internacional, lo cual impide garantizar los derechos esenciales a millones de personas en el mundo.

 

 

 

 

Antonio Hernández Lobo

Consejero de Cooperación Institucional y Solidaridad del Cabildo de Gran Canaria

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