A Bruno le paró el folio 825

Hoy no voy a escribir sobre economía, fiscalidad, legalidad presupuestaria o  temas parecidos que a veces tanto aburren a la gente, pero que los considero necesarios si queremos defender la pobre sociedad civil en que habitamos. Hoy empezaré hablando de casualidades.

Y casualidad es ver una carta al director de un periódico muy conocido, de una compañera íntima de mis tiempos de Facultad cuando nos licenciamos en Ciencias Económicas allá por los setenta, titulada por dicho periódico “Víctimas que no arrojan la toalla” en la que escribe ”solo puedo decir ¡bravo!. Bravo por el periodista y la emoción que me ha hecho sentir,…bravo por la AVT y su apoyo, bravo por las víctimas por no arrojar la toalla nunca jamás.” Se refería a lo publicado el día anterior, 21 de Junio por Pablo Romero, hijo del Teniente Coronel del Ejército del Aire y perteneciente, como yo, a la XIX promoción de la Academia General del Aire,  Juan Romero Álvarez, asesinado por la banda criminal ETA el 21 de Junio de 1993 junto a otras seis personas siendo heridas una veintena debido al doble atentado que sucedió en la glorieta de López de Hoyos y en la calle Serrano.

Me culpo por haber pasado de largo ayer mismo la noticia del folio 825 publicada por el hijo de Juanito Romero, que hoy sí he leído y reconozco que he de renunciar a escribir algo sobre el particular porque el artículo de Pablo es sencillamente magistral. Y es que desgraciadamente yo también he caído en la dosis de opio narcotizante que el Gobierno este y el anterior derraman un día sí y otro también sobre la paz en el país vasco, las mesas y conferencias internacionales sobre el problema vasco, allí ya no pasa nada, cuando los terroristas dominan Diputaciones, despachos alfombrados, y en el Congreso de los Diputados tienen el título de Señorías. Hasta donde hemos llegado. Pero lo peor es que ha calado en la sociedad. Ahora las manifestaciones de víctimas otrora repletas de gente enfurecida contra los asesinos, apenas se pueblan. Malditos gobiernos que nos hacen parecer Caínes por no apoyarlos en la cobarde política por la que ETA ha llevado a asesinar a cerca de mil españoles y a que pocos asesinos purguen su pena en su totalidad cuando no campan por sus respetos en  Cuba, o Venezuela, cuando no tomando bolinagas en el país vasco.

Pienso ahora Juanito en tu muerte, cuando ibas en un ómnibus, como otra mañana cualquiera a trabajar, charlando con los compañeros cuando de pronto un ruido espantoso surgió de las entrañas de la tierra… y después un gran vacío, la nada, el no sonido: siete muertos y veinte heridos, ¡qué gran hazaña!. Su autor parece que es un tal Bruno, o Iñaki de Rentería  o Gorosti, o Ignacio Miguel Gracia Arregui y que gracias a tu hijo Pablo, si este fuera el asesino, semejante bestia pueda ser encarcelada para todo lo que reste de vida. En relación con la justicia, la experiencia me hace ser pesimista, ojalá esta vez se quiebre mi pensamiento. Mientras, te diré que en Septiembre, la promoción irá a San Javier a celebrar las Bodas de Oro, y una vez más cantaremos “La muerte no es el final” mientras, si el tiempo no lo impide la Patrulla Águila, la nuestra, dará una pasada por la Plaza de Armas y todos mirando al cielo nos acordaremos de los que estáis ahí arriba, y unas lágrimas salidas de nuestros ojos como ríos inundarán nuestra cara mientras apretamos los dientes y cerramos los puños de rabia.

 

 

José Manuel Adán Carmona
Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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