‘Del Revés’ (Inside Out)

 Del revés (Inside Out)

Apuntalando sentimientos en nuestro Universo interior.

Salí del cine con la sensación de que ha sido la mejor película que he visto este año. La única que ha conseguido hacerme reír, emocionarme, entretenerme, cautivarme y manipular todos mis sentimientos desde dentro.

Los protagonistas de Del revés (Inside Out) parecen colarse en nuestra conciencia para guiarnos a través de un viaje interior hacia el redescubrimiento de nuestro recuerdos: la pasta de lo que estamos hecho y lo que se nos ha ido perdiendo por el camino.

No es una película para niños que agrade a los adultos sino todo lo contrario: una película para adultos que, por el pequeño detalle de ser de animación, posiblemente atraiga a los niños con sus escenarios coloridos y sus diminutos personajes. Pero los mensajes reveladores de Del revés (Inside Out) sólo son accesibles para aquellos espectadores que -por desgracia- han dado el salto a la madurez y saben, por lo tanto, qué es hablar de la pérdida y qué es reconocerse en esas ilusiones que el olvido ha transformado en humo.

La historia de Riley es la de todos nosotros. La de todos los que hemos sido niños y hemos vivido una infancia feliz, con unos padres cariñosos y unos amigos -imaginarios o no- con los que pudimos viajar más allá de la Luna. Es la infancia de la que deberían poder disfrutar todos los niños y es también el tránsito irremediable hacia la madurez. Con sólo cinco emociones -los personajes de Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco-, Pete Docter y Ronaldo del Carmen han sabido describir la universalidad del sentimiento. En un momento traumático en la vida de Riley, su manera de enfrentarse a la realidad -siempre de manera optimista, con Alegría guiando cada uno de sus pasos- es incapaz de operar con la intervención de emociones simples e inequívocas. El ‘lloro cuando estoy triste’ o el ‘río cuando estoy feliz’ dejan de ser una ecuación perfecta. Porque en el mundo adulto las emociones se vuelven complejas y hay momentos en los que es necesario estar triste para saber qué significa estar alegre.

Del revés (Inside Out) explora la paleta de sentimientos que conforman los colores de nuestra personalidad y describe con sencillez conceptos psicológicos muy complejos y abstractos que realmente activan el ‘panel de control’ de las emociones del espectador. Nada tiene que envidiar a películas engorrosas que insisten en machacarnos durante más de dos horas con una trama inaccesible que sólo genera aburrimiento.

En poco más de 90 minutos esta película nos da una lección de vida. Nos deja atónitos en el asiento, sin ganas de levantarnos y salir del cine. Durante un breve espacio de tiempo hemos retornado a una parte de nosotros que habíamos estado descuidando y de repente nos sentimos seguros en la oscuridad de una sala de cine que es lo más parecido a nuestra conciencia.

Gracias Pixar por esta joya que conmueve con inteligencia y nos hace pensar con sentimiento.

 

 

Celina Ranz Santana

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