Denise Pikka, la peregrina que desapareció en el Camino de Santiago

Denise PikkaCada semana, desde hace tres meses, grupos de voluntarios rastrean los alrededores de Astorga.

Sucedió el pasado 5 de abril, el día en que la peregrina estadounidense Denise Pikka Thiem tenía intención de cubrir la etapa entre Astorga y El Ganso. Pero en ese trayecto de apenas 14 kilómetros, Denise desapareció sin dejar ni rastro.

“Hay alguien ahí fuera que sabe dónde está Denise. Ruego desesperadamente que esa persona cuente lo que pasó», declara su amigo más íntimo, Richard Paili Yien, que insta a esta supuesta persona a que se ponga en contacto con las autoridades, aunque sea de manera anónima, para que informe del paradero de Denise. Richard descarta la hipótesis de que su amiga decidiera marcharse voluntariamente, pues “es una persona muy responsable” y ve poco probable que haya sufrido un accidente. Con todo, las búsquedas realizadas durante las últimas tres semanas no han arrojado ningún dato sobre cuál podría ser el paradero de la desaparecida, por lo que sus amigos y familiares están convencidos de que alguien se la llevó contra su voluntad.

Denise Pikka Thiem fue vista por última vez en Astorga, donde el 4 de abril pernoctó en el albergue de San Javier para, al día siguiente, ir a misa a mediodía, donde coincidió con otro peregrino italiano que ya ha sido interrogado por las autoridades. Lo último que recuerda este testigo es que los dos estuvieron mirando la procesión de Semana Santa durante aproximadamente 15 minutos y, después de eso, cada uno continuó de manera independiente su camino.

La peregrina había informado a su familia de que desde allí tenía intención de dirigirse a El Ganso, pero nunca llegó a su destino.

Tanto la Guardia Civil como grupos de voluntarios han recorrido las zonas con mayor número de incidentes en esa zona del Camino de Santiago, pero no han descubierto nada. Lo que sí parece cierto es que ha aumentado el número de mujeres que en el Camino han denunciado a las autoridades haber pasado por situaciones un tanto incómodas: una furgoneta que las sigue, un hombre que se detiene a su lado para masturbarse o alguien que intenta sobrepasarse con ellas. Es de destacar la historia del intento de secuestro de una vecina de Covadonga, que asegura que hasta entonces no había sucedido nada igual.

 

 

El Ilustrador

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