Enterrado sin dientes y con un bebé de cinco meses

Peder WinstrupLos restos óseos de un obispo sueco son los mejores conservados del siglo XVII.

 

El Daily Telegraph se hacía eco de la noticia hace unas semanas: un descubrimiento extraordinario que ha despertado la curiosidad más allá del ámbito científico.

 

Hace más de un siglo, los arqueólogos encontraron el ataúd del obispo Peder Winstrup, erudito científico cuyas ideas influyeron notablemente en la ciudad de Lund en el siglo XVIII. Aquejado de numerosas enfermedades, Winstrup falleció en 1679. Su ataúd fue encontrado por un equipo de arqueólogos hace poco más de un siglo y abierto en varias ocasiones para estudiar sus huesos óseos, que se consideran los mejor conservados de la época.

Una de las primeras cosas que llamó la atención de este hallazgo fue que Peder Winstrup había sido enterrado sin dientes. Con todo, no era una cuestión demasiado anómala, teniendo en cuenta el historial de enfermedades del difunto. Winstrup era, además, una persona pudiente, por lo que durante su vida es más que probable que disfrutara de cantidades de azúcar que terminaron pasándole factura a sus piezas dentales. Sí es curioso que lo que en un primer momento se consideró un embalsamamiento resultara ser, finalmente, un secado de forma natural, con todos los órganos todavía en el interior del cadáver.

Pero lo que verdaderamente llamaría la atención de los investigadores fue algo que no se descubrió hasta hace unos días: el cuerpo de un bebé de cinco a seis meses de edad ocultado deliberadamente en el fondo del ataúd. El hallazgo fue posible gracias a la utilización de Rayos X ya que se encontraba oculto bajo una capa de musgo y nadie había reparado en su existencia. Por el momento se desconoce si el feto guarda alguna relación con el obispo, aunque se tienen sospechas de que pudiera ser un hijo ilegítimo de éste.

 

 

El Ilustrador

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