Dado la nota 2. Aún más alto

Dando la nota 2. Aún más alto

Vuelve la música pero falta la originalidad.

Antes de ver la película ya sabía que esto iba a pasar. Y es que hay ciertos títulos que no son merecedores de segundas partes, por mucho que la primera nos haya hecho salir cantando y bailando de la sala de cine.

Algo así me ha pasado con Dando la nota 2. Aún más alto. Una película que mucho antes de empezar a verla -de hecho, desde que supe que iba a tener una secuela- tenía muchas posibilidades de convertirse en una prolongación innecesaria de un producto que en su momento funcionó.

El resultado no fue tan catastrófico como se podría haber esperado: el formato sigue siendo atractivo, la música pegadiza y las actuaciones hacen que nos den ganas de apuntarnos a un curso de baile y participar en un concurso de nuevos talentos. Sin embargo, se ha perdido parte de la frescura y la sorpresa de la primera película. Está todo tan calculado para que nos guste solo por la música que casi podría decirse que se ha perdido incluso el argumento.

Las Barden Bellas, un famoso grupo a capella estadounidense, tendrán que trabajar duro para ganar el Campeonato Mundial de coros. Este importante encuentro internacional que podría devolverles la buena fama después de un ‘incidente’ que las dejó en ridículo en plena actuación, se produce en un momento en el que las chicas del coro se enfrentan a importantes cambios en su vida, pues están a punto de graduarse en la Universidad.

Realmente la trama y las subtramas de la película no generan tensión dramática pero tampoco cometen el error de ralentizar un argumento previsible que desde el primer momento tiene un final feliz por todos conocidos. Pero si te gusta la música, los programas de búsqueda de talentos y lo adictivo de las versiones a capella de grandes temas, Dando la nota 2. Aún más alto es tu película.

 

 

Celina Ranz Santana

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