La política económica del Partido Socialista

José Manuel Adán

El Secretario General del PSOE, Sr. Sánchez acaba de publicar un artículo en la revista del Colegio de Economistas de Madrid, titulado “El papel de la España del siglo XXI en el mundo”.

En él aborda lo que en su opinión es el problema principal de España, la estrategia de crecimiento “¿A qué se va a dedicar España durante las próximas décadas?”. A continuación pasa a examinar lo que denomina “desequilibrios macroeconómicos” entre los que se encuentra el crecimiento continuado de la deuda pública que ya alcanza el 100% del PIB, abogando por separarse de esa senda y reducir esos desequilibrios. En esa línea continua criticando que la deuda solamente en 2014 haya aumentado en 67.000 millones de euros ”uno de los incrementos más importantes del mundo” sosteniendo a continuación que la ley de Estabilidad Presupuestaria no se pueda cumplir por la dureza que imponía la consolidación fiscal por lo que ha tenido que ser modificada una docena de veces considerándola actualmente papel mojado. Otro de los desequilibrios que considera el Sr. Sánchez es el empeoramiento del saldo de la balanza por cuenta corriente que ha disminuido desde 15.000 millones de euros en 2013 a 1.200 en 2014.

Desde el punto de vista microeconómico sostiene el Sr. Sánchez que los problemas se traducen en empleos precarios, baja productividad, producción con escaso valor añadido, aumento de la precariedad laboral como consecuencia de la reforma laboral del Gobierno, crecimiento de los parados de larga duración, menor inversión en I+D, recortes en la educación (4700 millones de euros), ausencia de reformas para mejorar la competencia en los mercados. Para ello hay que afrontar según el Sr. Sánchez el “salto modernizador que necesita nuestra economía”

Este salto lo resume en cinco grandes ejes: 1ºaumento del tamaño de las empresas para ganar eficiencia.2º Rediseño institucional para acabar con los privilegios resultantes de estructuras oligopolísticas al servicio del gobierno como RTVE o la CNMV. 3º La calidad del crecimiento, que Sánchez lo interpreta como sostenibilidad ecológica, incorporación de la mujer al proceso productivo etc. 4º Una política fiscal “ que construya un sistema impositivo sencillo, estable, atractivo a la inversión y que contribuya a la creación de empleo y que consiga que los que más tienen contribuyan de manera justa a las necesidades del país”5º Una política de gasto público que “desde la evaluación permanente contribuya a eliminar la desigualdad con una ambiciosa política educativa que palíe los efectos de la crisis económica entre los más desfavorecidos..”

También opta por recuperar la industria como motor de crecimiento, reducir la dependencia del petróleo y avanzar a una economía más inclusiva y “meritocrática”

Como en cualquier análisis económico, primero se detecta el diagnóstico y en función de ello se toman las medidas que se consideren más adecuadas. Según esto a la diagnosis de la debilidad de crecimiento por el gran desequilibrio producido por el aumento de la deuda pública y el empeoramiento de la balanza por cuenta corriente, se soluciona mediante unas medidas que por una parte no puede tomar un gobierno ( el aumento de tamaño de las empresas), en otro caso es mera hojarasca (incorporación de la mujer al proceso productivo en vez del soporte del mérito independientemente del género, o sistema fiscal simple y estable, eliminar desigualdades etc..) al no ser concretas y alguna concreta (reducir la dependencia del petróleo para apoyarse en las energías renovables) no la comparto en modo alguno al considerar la energía más limpia y barata la nuclear como la utilizan en el Reino Unido y Francia. Por ello disponemos de una de las energías más cara de Europa debido al déficit tarifario, solo hay que leer un recibo del suministro eléctrico.

Parece que lo escrito por el Sr. Sánchez se basa en el Informe sobre España 2015 de la Comisión Europea en cuanto a la diagnosis, ya que este documento señala como grandes desequilibrios “el elevado nivel de la deuda, tanto interno como externo, plantea riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera “y el ajuste de la balanza por cuenta corriente, en este caso aun considerando uno de los éxitos de la recuperación el pasar desde un déficit de dicha balanza cercano al 10% del PIB en 2007 hasta un superávit del 1,5% en 2013, la Comisión considera dicho ajuste inestable como se demostró en 2014 cuando el crecimiento de la demanda interna tiró la alza de las importaciones al no corregir que “se genere déficit por cuenta corriente en fases de recuperación y expansión”. La consecuencia es que la “balanza por cuenta corriente ajustada en función del ciclo sigue siendo deficitaria… incluso teniendo en cuenta que los tipos de cambio reales efectivos han disminuido un 13,2 %” cuando el ajuste exterior se ha producido gracias a mejoras en la competitividad “derivadas de la moderación de los salarios como tendencia hacia la exportación de productos de calidad media y baja “. Además la corrección de desequilibrios externo “no se ha traducido en reducción de pasivos externos.” Necesitaríamos “un superávit corriente del 1,7% del PIB en promedio entre 2014-2024 a fin de reducir a la mitad el ratio de deuda externa / PIB en 2024” .La corrección del desequilibrio exterior ha sido posible por la caída de costes laborales en un 4,5% desde 2009, gracias al aumento del paro y a las bajadas salariales. Además, la otra cara de la devaluación interna es el “elevado número de personas (13 millones) que están en riesgo de pobreza, el desempleo juvenil es muy alto y se corre el riesgo de que el desempleo de larga duración se haga estructural”.

El Sr. Sánchez no señala medida alguna de reducción de la deuda y parece manifestarse incapaz de aplicar la ley de Estabilidad Presupuestaria, tampoco señala cuál es su idea para mejorar el saldo de la balanza por cuenta corriente, en fin, liviandad tras liviandad, a la superficialidad de su pensamiento en el aspecto económico se añade la liviandad de su pensamiento en el aspecto político al pactar con la extrema izquierda, ya se sabe para lo de la democracia del proletariado como en 1934, por lo que creo que estamos ante un nuevo contador de nubes o lo que diría el otro “un solemne”.

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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