‘Nuestro último verano en Escocia’

'Nuestro último verano en Escocia'

La simplicidad de los momentos difíciles.

Doug y Abi son un matrimonio en crisis que tendrá que aparcar sus diferencias durante un par de días para asistir con sus tres hijos a la fiesta de celebración del padre de Doug -Godie- en Escocia. Nadie en la familia, excepto los niños, saben que el matrimonio está formalizando su separación y, para no emborronar la jornada festiva, prefieren mantenerlo oculto.

Sin embargo, a raíz de un ‘incidente’ un tanto peculiar, saldrán a la luz no solo este sino muchos otros secretos familiares que obligarán a los protagonistas a replantearse su actitud ante la vida y a colaborar para superar una situación que difícilmente podrían sobrellevar de manera individual.

En medio de todo este barullo, los directores y guionistas de la película Andy HamiltonOutnumbered, Bedtime– y Guy JenkinOutnumbered, El lenguaje de los sueños– hacen un profundo análisis de la existencia y las relaciones humanas a través de la mirada inocente de tres niños que son el peso pesado de Nuestro último verano en Escocia. Las deducciones de estos niños antes los aspectos más obvios de la vida son una lección de humildad y amor que los adultos no están preparados para digerir. La excusa de la madurez, de las preocupaciones y responsabilidades de los padres o de la obligación de actuar conforme a las normas e imposiciones sociales, irá perdiendo consistencia a medida que cobra fuerza el punto de vista de los niños.

El último verano en Escocia es una interpretación de cuestiones tan profundas como la vida y la muerte que, en la lógica infantil, se resuelven de una manera tan natural que no podemos más que preguntarnos con cierta tristeza en qué momento perdimos esa capacidad de hacer fácil lo difícil.

 

 

Celina Ranz Santana

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