Las siete ciudades de Cíbola y Quivira

Cíbola y QuiviraUrbanismo de oro puro.

En el siglo VIII, poco después de que los moros conquistaran Mérida, comenzó a extenderse la leyenda de que siete obispos habían huido de la ciudad cargando con todas las reliquias y objetos de valor de la ciudad. Ante la amenaza de la invasión, los siete decidieron que lo mejor era alejarse todo lo posible de aquella zona, por lo que embarcaron con todos sus tesoros y pusieron rumbo a una tierra más allá de los territorios conocidos. En aquel lejano lugar y gracias a las riquezas que portaban consigo, fundaron dos ciudades: Cíbola y Quivira.

Estos dos asentamientos siguieron evolucionando de manera tan próspera que se llegó a decir que las paredes de sus edificios estaban recubiertas de oro y piedras preciosas. De hecho, la leyenda no se limitó únicamente a estas dos localizaciones, sino que se amplió para concluir con que cada uno de los siete obispos exiliados había fundado su propia ciudad en estas mismas condiciones de lujo y opulencia. En total, siete ciudades cuyos nombres eran Aira, Anhuib, Ansalli, Ansesseli, Ansodi, Ansolli y Con.

Después de que Colón descubriera América y comenzaran las exploraciones españolas en el nuevo continente, la leyenda adquirió aún mayor protagonismo gracias a los supuestos testimonios de los nativos y al relato de náufragos y aventureros que, sin éxito, se habían lanzado a la búsqueda del gran tesoro. Entre 1520 y 1550 se organizaron varias expediciones más al norte de la ‘Nueva España’, en los actuales territorios norteamericanos de Sonora, Arizona, Nuevo México y Colorado, que no tuvieron éxito con la localización de las siete ciudades pero que se convirtieron en todo un referente de la exploración de nuevos territorios.

 

 

El Ilustrador

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