El Cabildo de Tenerife pide prisión para 42 bomberos de la isla

Se les acusa de desorden público tras el asalto en 2005 a la sede insular.

Con aquella actuación los Bomberos de Tenerife exigían la reapertura de las negociaciones de su situación laboral. La marcha se inició el 21 de diciembre de 2005 en plena huelga del personal y contó con el respaldo de más de un centenar de efectivos, algunos de ellos procedentes del cuerpo de bomberos de Gran Canaria.

Tras abandonar su sede de Tomé Cano, los bomberos se dirigieron hasta el Cabildo, ataviados con sus uniformes y bajo la supervisión de las autoridades locales y nacionales, que en ningún momento –según el testimonio de los afectados- mencionaron que se tratara de una ‘manifestación ilegal’.

Una vez en el Cabildo, un grupo de agentes decidió entrar en las instalaciones lanzando botes de humo, bengalas y petardos mientras un grupo de escolares visitaba el Belén navideño. “Jamás pusimos en peligro la vida ni la seguridad de las personas que estaban en el interior del Cabildo ni fuera del mismo. Somos bomberos, somos profesionales de la seguridad ciudadana y llevamos ese acto de protesta justo para pedir más seguridad para nosotros y los ciudadanos. Pedíamos un aumento de plantilla y mejores condiciones laborales”, aseguraba uno de los interrogados, insistiendo en que se hizo un pasillo para evacuar a los menores del recinto. Los bomberos también aseguran que desconocían que aquel día se estuviera celebrando un pleno extraordinario y que su única intención era la de forzar el inicio de nuevas negociaciones.

Ahora, los servicios jurídicos del Cabildo de Tenerife solicitan dieciocho meses de prisión, y mes y medio de multa por dos faltas, una pena que la Fiscalía quiere rebajar a seis meses y una multa de seis euros diarios durante un mes, por una falta de lesiones a un funcionario que sufrió una otalgia como consecuencia del asalto.

 

 

El Ilustrador

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