Desperezarse antes de levantarse u otro año sin hacer reformas

José Manuel Adán

A comienzos de año la mejoría de las economías desarrolladas, con una previsión de crecimiento cercana al 3,6% y una disponibilidad del BCE para mantener los costes de financiación de la zona Euro a niveles razonables, parecía presagiar un escenario optimista a nivel europeo que iría tras la locomotora alemana.

Teniendo en cuenta que todos los países de la Eurozona se habían comprometido a una reducción drástica de los gastos y a un respeto escrupuloso de contención del déficit, entre ellos España, por lo que parecía que sería el año de la incorporación de nuestro país a los países entre los que se reduciría el déficit público, y se comenzaría a crear empleo.

Todo ello junto a unas previsiones extraordinarias de las exportaciones y del turismo, que afortunadamente se cumplieron, impulsaba el crecimiento económico en otros sectores clave.

A ello también ayudaba las previsiones de la bajada del petróleo y la reducción de los tipos de interés, lo que facilitaría el crédito a familias y empresas incitando al consumo y a la inversión.

Pero de nuevo el recibo de la energía se mantiene intocable teniendo en cuenta que el 61 % del coste final de la factura mensual es atribuible al Estado mediante sus impuestos y tasas y nada tiene que ver con el coste del servicio eléctrico, su producción, su transporte , su comercialización y su distribución final. La eterna diatriba entre las empresas eléctricas que manifiestan producir una energía barata y que debería recoger exclusivamente los gastos que implica la generación de la energía y los consumidores que ven en el precio de la energía un nuevo castigo mensual, no termina. En fin, una reforma más sin hacer. Es imposible comenzar a rodar con estos precios de la energía.

A mediados de Junio comienza el descenso del precio del petróleo pero en Diciembre apenas se ha notado en el bolsillo del ciudadano. Nuevamente el afán fiscalizador del Estado y la parálisis de los oligopolios energéticos impiden el traslado a precios de la bajada de los carburantes.

La liberalización del mercado de trabajo tampoco se ha producido por la oposición frontal de los sindicatos. Así el paro que finalizó en 2013 con una tasa del 27,9% (el gobierno esperaba el 25%), terminará en 2014 en el 24,2%, siendo la tasa más alta después de Grecia (29,3%) teniendo en cuenta que esta tasa sigue siendo completamente inaceptable para nuestra economía ya que la tasa de lo comúnmente llamado “nuestro entorno” era más de la mitad: Francia 10.8% Reino Unido 7,8% Alemania 7,7% Austria 4,3%.

La deuda pública alcanza niveles cada vez con mayor dificultad de asumir, llegando a final del tercer trimestre a 1.020 billones de euros (96,8 % del PIB, cuando para todo el año se había previsto el 97,6 pero se llegará al 99% y se espera para el 2015 llegar al 102,6%).La deuda de la Administración General del Estado crece a un ritmo del 7% anual mientras que la deuda de las CC.AA crece a un ritmo de un 16,2% anual siendo el agujero autonómico a fin del tercer trimestre de 232.009 millones de euros(comparémoslo con los 45.000 millones de rescate de las entidades financieras). La deuda de la Administración General se ha empleado además de para cubrir sus propias deudas en el Fondo de Liquidez Autonómica, que ha salvado de la quiebra a CC.AA y algunos Ayuntamientos, al pago a proveedores de las CC.AA y al rescate de las entidades financieras.

Pese a la quiebra de algunas CC.AA el Gobierno sigue sin aplicar la Ley de Estabilidad Presupuestaria que permitiría intervenir a las CC.AA quebradas y que es una regla similar a la que desde la UEM se le permite al Reino de España hasta ahora a endeudarse, pero con la intervención como espada de Damocles. Paradójicamente dentro de España ocurre todo lo contrario, la CA más endeudada, Cataluña ya tiene una deuda de 63.075 millones de euros (le siguen en importancia de la deuda Valencia con 35.892, Andalucía con 27.654 y Madrid con 25.063). Cataluña, ni siquiera tiene aprobados sus presupuestos pero ya divulga que va a abrir nuevas “catajadas” por el orbe entero, dudando por ahora si también abrirá en Marte, para que los marcianos aprendan catalán. Mientras el Registrador parece que va a condonar las gran parte de las deudas autonómicas (es decir la pagaremos todos los españoles) en detrimento de los que han cumplido con su deber. La quita de unos 80.000 millones a las CC.AA es todo un ejemplo de buen gobierno del desgobierno, ahora llamado gobernanza. Desde que comenzó la crisis, el 25% de lo debido pos las CC.AA pertenece a Cataluña. De nuevo la hora de la política en vez de la hora del rigor.

La Comunidad Valenciana registra la mayor deuda autonómica en términos relativos (35% del PIB). Prácticamente la mitad del endeudamiento autonómico (55%) pertenece a las Comunidades de Cataluña, Valencia y Andalucía. Murcia ha multiplicado su deuda por 10 desde la crisis y Castilla –La Mancha por 7, sin ningún freno en los crecimientos de su deuda. El sistema autonómico, para las CC.AA es una verdadera ganga, al no incrementar los ingresos fiscales los ciudadanos no se quejan, al gastar sin límites, los ciudadanos lo agradecen ya que al final pagará el Estado, que se va a endeudar más y más y si finalmente se le condona la deuda a las CC.AA, ¿existe mejor sistema que el autonómico? Desde el punto de vista del Estado el camino es hacia la bancarrota. Durante este 2014 no se ha hecho absolutamente nada para impedirlo, a pesar de haber puesto en funcionamiento la denominada Autoridad Fiscal Independiente que ha advertido al gobierno de su deriva, aunque al depender del Ministro de Hacienda, poco efecto tendrá.

Así, el déficit no se cumple(5,5% del PIB en 2014 cuando debía ser el 4% y en 2015 que debía ser el 3% se prevé que será el 4,6), a pesar de la fuerte caída del petróleo (desde los 100 a los 65 dólares el barril y previendo que pueda llegar hasta los 46), lo que estimula el crecimiento situando en la senda superior al 2% para el próximo año la tasa de variación anual (1,4% del PIB en 2014), pero al ser estos factores en cierta manera aleatorios y por ende transitorios, es en las reformas donde hay que profundizar, sin olvidar la inestabilidad griega como factor externo y el problema que persistentemente engendra Cataluña sin tener la respuesta adecuada y firme del Gobierno da la nación además de los problemas políticos que pueden surgir si triunfan los populismos en las próximas elecciones generales.

Los créditos siguen sin llegar a las familias y Pymes. La costumbre de dinero barato por parte del BCE a las entidades financieras que compraban deuda pública más rentable y negaban el crédito al circuito productivo inversor, forzó al BCE a diseñar un plan para lograr que esos créditos sí llegaran al circuito. Para ello impulsó una inyección de liquidez de 400.0000 millones de euros de los que los bancos de la Eurozona han solicitado 212.440, mediante dos subastas, siendo la banca española la que ha solicitado el 100% de lo puesto a su disposición 35.800 millones de euros. Se persigue reavivar el crédito para evitar que los bancos compren deuda pública con el dinero obtenido en la subasta y si los bancos no destinan ese dinero a la economía real el BCE les obliga a devolver el dinero. Pero la actual coyuntura de la Eurozona, en la que se han rebajado las perspectivas de crecimiento (hasta el 0.8 en 2014 y el 1% en 2015) no impulsa a los bancos a prestar dinero, siendo las expectativas españolas algo mejores a tenor de las compras de los bancos.

Sin atajar la reforma laboral, no poner freno al déficit mediante la reforma de la Administración General y la exigencia sin paliativos a las Comunidades Autónomas del cumplimiento de la ley de Estabilidad Presupuestaria, interviniendo en su caso a las incumplidoras, solo queda seguir desperezándonos, antes de levantarnos, otro año más que tendrá más gasto por el enloquecimiento que a los partidos les entra con las elecciones lo que volverá a aumentar la deuda pública.

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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