Contentemos también a los otros

José Manuel Adán

Ahora que al parecer de lo que se trata es de contentar solo a una parte de españoles, los catalanes.

Dado que ha llegado ”la hora de la política”, me voy a permitir ser un poco más serio que esos políticos que me recuerdan a los vendedores de crece pelo en las películas de Oeste americano y que exhibían un elixir que además de tener el poder de crecer el pelo de su comprador, también tenía el de curar todas las enfermedades que le acuciaran, así ya no tendrían la gripe, el escorbuto, la malaria, el catarro simple o el sarampión además de protegerse contra el veneno de las víboras.

La última idea para el contento catalán la ha proporcionado un político del PSC que piensa que la Constitución debe acoger a Barcelona como co- capital del Estado español al considera a Cataluña como nación. Yo siempre pensé que cuando se está en un cargo público la persona debe venir enseñada, no se puede llegar por ejemplo a Secretario General de un partido e ir aprendiendo a partir de ahí. La persona que llegue a ese puesto debe saber ya mucho latín y no comenzar a recitar el “Rosa Rosae” o el “My taylor is rich” de los británicos. Para eso existen escuelas, independientemente de que Felipe II, autor de la actual capitalidad española, desde su tumba escurialense se quede con las ganas de darle un merecido ¿sopapo? al pretencioso autor del traslado de la capital.

Si de lo que se trata es de reformar la Constitución Española debe ser para mejorarla lo que debe suponer contentar a todos los españoles o a la gran mayoría de los mismos si lo anterior no es posible. No solamente a los nacionalistas catalanes. Y seguro que cada uno de los ciudadanos españoles tendremos algo que decir sobre dicha reforma. Por ello yo, que no vendo crece pelos me voy a permitir exponer parte de mi reforma ya que la extensión de un artículo no me permite más. Claro yo parto de la base de que a los nacionalistas ni agua y que deberían estar prohibidos los partidos que preconizasen la independencia de un territorio de la nación. Como pasa por ejemplo en Francia, país nada democrático como todo el mundo sabe. Por ello incluiría en el artículo 6 ( ”Los partidos políticos expresan el pluralismo político…”) esa prohibición. Pero si los hemos de aguantar y sobre todo sufrir, también estos nacionalistas deben soportarnos a los que no lo somos. Por lo tanto ninguna prebenda en cuanto a favorecer mayorías en su territorio, distinta de las del común, y por supuesto prohibición de alianzas con estos partidos, supresión del cupo vasco, del convenio navarro, y de la Disposición Transitoria cuarta que permitiría la anexión de Navarra al País Vasco, porque de lo que se trata es de la igualdad de todos los españoles ¿no?

Siguiendo con esa igualdad, en el artículo 57.1 se eliminaría la preferencia del varón a la mujer en el mismo grado en cuanto a la sucesión a la Corona de España. Reduciría el número de Diputados y de Senadores y en el artículo 71 eliminaría la inmunidad de que gozan ellos y todos los aforados actualmente existentes, ni siquiera el Rey, así como la exclusividad de la competencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo en el caso de los congresistas o de la correspondiente en los Tribunales Superiores en el caso de los elegidos en las CC.AA.

El gasto público ha de gozar de total transparencia por lo que todo organismo que gestione fondos públicos además de estar sometido a los diversos controles externo e interno debe publicar su contabilidad y dar explicaciones a los ciudadanos sin necesidad de ser exigidas. El reforzamiento e independencia de todos los órganos de control son imprescindibles

Los cargos políticos públicos no podrán permanecer más de ocho años en el mismo empleo.

El sistema judicial debe ser completamente independiente. Los veinte miembros del Consejo General del Poder Judicial deben ser nombrados por el Rey entre Magistrados con más 20 años de ejercicio y elegidos entre ellos de acuerdo a la ley orgánica que no podrá modificar este sistema. El Tribunal Constitucional será una Sala del Tribunal Supremo. La ley electoral permitirá las listas abiertas y el uso de la segunda vuelta.

En el artículo 149 se deben añadir a las competencias exclusivas del Estado y que en ningún modo pueden ser objeto de transferencia a las CC.AA, las de Educación y Sanidad. Los puntos 1 y 2 del artículo 150 que permite la transferencia de competencias estatales a las CC.AA deben ser suprimidos. Las competencias exclusivas del Estado actualmente transferidas a las CC.AA volverán a ser competencia exclusiva del Estado en el momento de aprobación de la reforma de la CE. Las competencias de las CC.AA deberán ser transferidas al gobierno de la Nación cuando la C. Autónoma quiebre o perjudique el interés general.

Convencido como estoy que esta reforma contentaría a muchos españoles y disgustaría muchos políticos actuales, con el actual sistema cerrado de partidos no podría llevarse a cabo, donde todo lo más será decir sí o no a la reforma que nos presenten y no podré relacionarme con el diputado que me represente para discutirla en mi cercanía. Sin embargo, creo que sería lo que desearían gran parte de los españoles moderados de los grandes partidos nacionales. Por eso al no cumplirse, han nacido los populismos. Pero no podemos quedar silenciados por la inmensidad del poder cuando conoces la, todavía mayor, inmensidad de su vaciedad.

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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