El origen del juguete más vendido del mundo

Cubo de RubikSe estima que desde su invención se han vendido más de 350 millones de ejemplares en todo el mundo.

Hasta la primera vez que Ernő Rubik intentó devolver a su posición original el cubo que había creado, este arquitecto húngaro no se dio cuenta de que, lo que realmente había creado con su ‘cubo’ era un rompecabezas. El rompecabezas que acabaría convirtiéndose en el juguete más vendido del mundo.

Inicialmente, el ‘Cubo de Rubik’ fue un invento que su creador utilizaba en sus clases para explicar a los alumnos conceptos tridimensionales y la posibilidad de moverlos en el espacio como piezas independientes sin que el conjunto se desmoronara. Cuando Rubik se dio cuenta de lo que había diseñado, decidió registrar el ‘invento’ con el nombre inicial de ‘Cubo Mágico’, aunque posteriormente sería rebautizado con el nombre de su inventor por cuestiones de patentes internacionales. No en vano, el ‘Cubo de Rubik’ había tenido otros dos predecesores: uno en Canadá, en marzo de 1970 –registrado por Larry Nichols- y otro en Reino Unido en abril del mismo año –registrado por Frank Fox-. El primero recibió la patente estadounidense en abril de 1972 y el segundo una patente británica en enero de 1974.

El ‘Cubo de Rubik’ obtuvo su patente en 1975, pero los primeros ejemplares no salieron a la venta hasta finales de 1977 en las jugueterías de Budapest a través de la Ideal Toy Corp. La compañía llegó a una serie de acuerdos y a partir de 1980 el ‘juguete’ comenzó a comercializarse en todo el mundo, convirtiéndose en todo un fenómeno revolucionario con millones de seguidores en todo el planeta. Tal fue la repercusión del ‘Cubo de Rubik’ en la cultura de la década de los 80 que se llegó a producir una serie de televisión y se han escrito varios trabajos literarios al respecto, además de las múltiples teorías que se han escrito sobre las soluciones más óptimas y los campeonatos mundiales que se organizan regularmente para resolver el mayor número de cubos en el menor tiempo posible.

Un aspecto curioso es que los colores del cubo son los de la bandera de Hungría, país de origen de su creador que, aunque es menos conocido por ello, también es el propietario de la patente de ‘El reloj de Rubik’, otro rompecabezas mecánico ideado por Christopher C. Wiggs y Christopher J. Taylor y del que Rubik adquirió los derechos para comercializarlo con su nombre. A través de unas ruedecillas en los laterales del cubo, el objetivo del juego es el de hacer que todos los relojes que componen el juguete terminen marcando la misma hora.

 


El Ilustrador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.