Pregúntame si me dejo

Por una vez que el pueblo canario es llamado a las urnas, para una consulta extraordinaria que se sale de lo estrictamente electoral, nos encontramos de frente con las maneras de interpretar la participación ciudadana de una pequeña burguesía, acomodada en el poder político del archipiélago, que vuelve a demostrar un concepto de política social basado en la más auténtica pantomima y electoralismo fuera de lugar.

Así, la que debería ser una pregunta con respuesta para saber si la ciudadanía del archipiélago está, o no, contra las prospecciones y posibles extracciones de hidrocarburos, el grupo compuesto por Coalición y PSOE, con la complicidad de elementos ficticios de la talla de Nueva Canarias, formulan una frase falta de contenido y dejan sobre el tapete una pregunta abierta, con opciones de respuesta cerradas, donde impera tanto la retórica de su día a día que la papeleta queda peor que en blanco y la burla a la ciudadanía se plasma en el Boletín Oficial de Canarias de hoy, para pasar a los anales de la historia, dando fe del desprecio de este grupo de gobierno y sus cómplices −insisto− a votantes y no votantes, al movimiento ciudadano y a cualquier seguidor de la actualidad política de Canarias y de fuera.

Esas maneras son un insulto a la democracia, a la participación ciudadana. Y reinciden en hacernos saber de la pasta que está hecha la mayoría de la élite política del archipiélago. Algunos de ellos lo tienen justificado, por sus fundamentos ideológicos, como los neoliberales de Coalición o los “socialdemócratas” del PSOE, que siempre han demostrado estar más a la derecha que otra cosa. Sin embargo, no deja de ser un palo que quién se define como izquierda, léase Nueva Canarias, entre en este juego sin descalificar la maniobra e incluso pidiendo participación en la representación teatral fechada para el 23 de noviembre.

Estos actos son los que definen a esa clase política: a Román Rodríguez y su NC, a Paulino Rivero y compañía y hasta a Fajardo o cualquiera de la delegación en Canarias del PSOE.

Por otro lado, asistimos a la actuación que el PP tenía preparada, mediática y contrainsurgente, que a pesar de haberse convertido en un sinsentido han llevado a cabo de forma automática y muy poco profesional, sorprendidos por una pregunta sin sentido, “muy confusa y poco afinada” cuando menos, como la califica el presidente de Ashotel.

En definitiva, el 23 de noviembre, a la pregunta de si “¿prefieres niño o niña?” tendremos que contestar si o no, esté vigente o retrocedida la reforma de ley del aborto que el PP quería hacer en España. Todo para subir a los medios de comunicación a esos actores políticos, que representan el mayor fraude de la política institucional imaginable, y que volverán a salir de esta tierra, para repartir sonrisas y estrechones de manos en nombre de Canarias, sinvergüenzas, sin sonrojarse y enchaquetados, mientras este Pueblo pasa todo tipo de necesidades y contempla el futuro más negro que el piche. Mi respuesta es no, cuando alguien me los venda como representantes, porque yo si tengo vergüenza, porque soy Pueblo y lo único que quiero de ellos es que lo dejen mejor antes que después, porque sé que sin tanta escoria hay un futuro mejor, pues de momento, peor no puede ser.

Pedro González Cánovas

Miembro de Alternativa Nacionalista Canaria

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