Espectáculo caníbal

 James S. Jameson‘Un regalo del hombre blanco, que desea verla devorada’.

La macabra curiosidad de un explorador irlandés hizo que una niña de diez años muriera devorada por una tribu caníbal de lo que en la actualidad es la República Democrática del Congo.

Los hechos se remontan a 1888, momento en el que James S. Jameson –heredero de una famosa marca de güisqui- se encontraba al mando de la Rear Column. Éste era un pequeño destacamento militar que a su vez formaba parte de una expedición financiada por el rey Leopoldo I de Bélgica.

Según relata en sus crónicas el traductor que acompañó a Jameson en una de sus empresas, concretamente la que se dirigía al enclave de Ribakiba, éste habría comprado a una niña de diez años con la intención de ofrecérsela a una tribu caníbal de la zona para ver cómo la devoraban.

El traductor, Assad Farran, denunció los hechos a pesar de que poco después de lo sucedido Jameson murió como consecuencia de unas fiebres. Durante la celebración del juicio, con su protagonista ya bajo tierra –pues hacía ya dos años de su muerte- el testimonio de Farran dejó asombrados a los presentes: Jameson compró a la víctima por diez pañuelos y envió a su traductor a ofrecérsela a los caníbales con el mensaje “Un regalo del hombre blanco, que desea verla devorada”. La niña fue atada a un árbol y mientras horrorizada pedía a gritos que la liberaran, uno de los presentes le desgarró el vientre de un tajo. Ante la curiosa y asombrada mirada de Jameson, los intestinos de la víctima se fueron desparramando por el suelo. Poco después, los miembros de la tribu caníbal la descolgaban del árbol, la descuartizaban, la asaban y finalmente se la comían.

 

 

El Ilustrador

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